Innovación chilena permite producir Omega 3 vegano y sustentable a partir de microalgas
Tiempo de lectura: 2 minutos Investigadores de la Universidad Católica inauguraron una planta piloto en Las Cruces que utiliza microalgas para obtener ácidos grasos de cadena larga.
El Omega 3 es reconocido mundialmente por sus múltiples beneficios para la salud humana. Su consumo regular es clave en la prevención de enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas e inflamatorias, además de ser esencial para mantener la integridad celular. Sin embargo, hasta hoy, la principal fuente para obtener este ácido graso de «cadena larga» (DHA) ha sido el aceite de pescado, un sistema de baja sostenibilidad que presiona los ecosistemas marinos.
Para cambiar este paradigma, un equipo de científicos de la Universidad Católica (UC), con el apoyo de Fondef y la Fundación Copec UC, desarrolló una solución. Se trata de la producción de un suplemento de Omega 3 de origen 100% vegetal y sostenible, cultivado en una planta piloto ubicada en la Estación Costera de Investigaciones Marinas (ECIM) en Las Cruces.
«Estamos evitando la extracción de recursos marinos, generando un suplemento alimenticio rico en Omega 3 sin pasar por la extracción de peces desde los océanos», explica Mónica Vásquez, académica de la Facultad de Ciencias Biológicas UC y líder del proyecto.
De las microalgas al consumidor
La clave de esta innovación reside en ir directamente a la fuente primaria. Aunque se suele asociar el Omega 3 con los peces, estos no lo producen, sino que lo acumulan al consumir microalgas. El proyecto logra realizar un «salto» en la cadena, extrayendo el nutriente directamente de los organismos fotosintéticos.
A diferencia del Omega 3 que se encuentra comúnmente en semillas como la chía o el lino (de cadena corta), las microalgas producen Omega 3 de cadena larga, el cual es biológicamente más eficiente para el cuerpo humano.
La planta, gestionada por la empresa Phytohunt SpA, cuenta actualmente con 36 fotobiorreactores de 350 litros cada uno. En esta infraestructura, las microalgas crecen utilizando únicamente agua de mar, luz solar y aire. Este proceso no solo es eficiente, sino que también es ecológico: las microalgas secuestran CO2 del ambiente para aumentar su biomasa, convirtiéndose en un proceso productivo con impacto ambiental positivo.
Un súper alimento para la industria B2B y el mercado vegano
Esta innovación chilena no solo apunta a mejorar la salud de las personas, sino también a satisfacer una demanda creciente por productos éticos. Al ser un producto libre de derivados animales, se convierte en la alternativa ideal para el mercado vegano y para consumidores preocupados por la sobreexplotación de los océanos.
María Angélica Fellenberg, vicerrectora de Investigación y Postgrado UC, destaca que este proyecto representa la ciencia que el país necesita: «Una ciencia de excelencia, con base en el conocimiento avanzado, pero profundamente conectada con las necesidades del entorno productivo, ambiental y social«.
En su etapa actual de marcha blanca, la planta piloto proyecta producir entre 5 y 10 kilos de biomasa seca al mes. El modelo de negocios está enfocado en el formato B2B (business to business), donde la microalga se comercializa como un ingrediente de alto valor nutricional. De este modo, empresas de alimentos podrán integrar este «súper alimento» en productos cotidianos como snacks, galletas, fideos, pan o incluso en cápsulas de suplementación directa.
Con el éxito de esta fase piloto, el siguiente paso de los investigadores es escalar la producción a una planta industrial definitiva.