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De Chile al espacio: Así se prepara el país para enviar microorganismos a la Estación Espacial Internacional

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Tiempo de lectura: 3 minutos Un equipo científico enviará en abril extremófilos a la Estación Espacial Internacional (EEI) para estudiar su comportamiento y explorar aplicaciones que van desde la agricultura hasta la búsqueda de vida en otros planetas.

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Un grupo de científicos chilenos preparan el envío de microorganismos a la Estación Espacial Internacional (EEI). Uno de los grandes objetivos de esta travesía es observar cómo son capaces de sobrevivir en condiciones extremas en el espacio.

Coordinado por el Laboratorio de Exploración Espacial y Planetaria (SPEL) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile, el experimento busca analizar cómo estos organismos reaccionan a la microgravedad y la radiación. Se trata de especies que ya viven en ambientes extremos en la Tierra, como el desierto de Atacama o la Antártica.

«Estamos tratando de entender de forma cada vez más profunda si crecen en el espacio (…), y queremos  profundizando esto, queremos saber cómo reaccionan a la microgravedad», explicó Marcos Díaz, académico del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.

Cómo viajan los microorganismos

Los microorganismos viajarán en un módulo especialmente diseñado para experimentar en la EEI. Se trata de una «cajita» con sistemas que permitirán controlar condiciones y recolectar datos durante la misión.

«Es una cajita, un módulo que tiene ciertas características estandarizadas en el fondo del conector, como la forma para que se pueda colocar en unos racks que están dispuestos en la Estación Espacial Internacional», explicó Díaz.

El envío se realizará en el cohete Falcon 9 desde el Centro Espacial Kennedy el 8 de abril, en una misión de abastecimiento hacia la EEI. Una vez en orbita, el experimento permanecerá cerca de seis meses en la estación, aproximadamente hasta septiembre.

Durante este tiempo, el monitoreo se hará principalmente a través de sensores. Los científicos medirán cambios en el crecimiento de los microorganismos mediante el paso de luz de los contenedores. «Cuando la luz, la intensidad de la luz comienza a disminuir es que está creciendo algo adentro, pero esos son datos, no son imágenes», explicó el académico.

Al regresar a la Tierra, los equipos analizarán tanto los organismos como los sistemas tecnológicos para evaluar los efectos de la radiación y la microgravedad.

Más allá del experimento, el interés está en las posibles aplicaciones. Estos organismos podrían ser clave para desarrollar soluciones en ambientes extremos. «Cómo estos microorganismos no solo viven en otros lugares, sino que nos pueden ayudar a generar alimento, a biorremediar el suelo en el fondo, a preservar el agua y distintas características», señaló Díaz.

Desde ambientes extremos del país al espacio

Una de las claves del proyecto es el origen de los microorganismos, todos provienen de ecosistemas extremos del país.

«Chile es uno de los cinco sitios más diversos de ambientes extremos de nuestro planeta. Los sitios como el desierto de Atacama, los volcanes, los glaciares del sur y la cercanía que tenemos con la Antártica; somos el país con más bases en la en el continente antártico. Eso nos transforma en en un país que tiene unas condiciones sobresalientes para llevar este tipo de investigación«, señala la Dra. Jenny Blamey, investigadora de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago.

Estos organismos han demostrado resistir a condiciones como radiación o falta de oxígeno, lo que permite estudiar su posible adaptación al espacio.

Ciencia desde Chile para el espacio

La misión también representa un avance en el desarrollo científico nacional en el ámbito espacial. «Estos son pequeños pasos en ese ámbito; si nosotros podemos desarrollar esto, si de verdad se desarrollan cosas en la Luna, sistemas biológicos, también podrían ser sistemas que ayuden a sostener la vida ya con tecnología desarrollada en Chile«, afirmó Díaz.

En ese contexto, los investigadores advierten sobre la importancia de fortalecer la inversión en ciencia. «La única forma de salir del subdesarrollo, la única forma de poder avanzar en los países que estamos hacia el desarrollo es tener más fondos para hacer ciencia fundamental y traducir esto más tarde en aplicaciones», señaló Blamey.


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