Nueva especie de gusano marino es bautizada en honor a la científica chilena Lucía Villar
Tiempo de lectura: 2 minutos Investigadores internacionales nombraron al anélido Anguillosyllis villarae en reconocimiento a la labor de la oceanógrafa chilena en la Zona Clarion-Clipperton, un área clave para el estudio de la biodiversidad frente a la futura minería submarina.
Una nueva especie de gusano marino fue bautizada como «Anguillosyllis villarae«, en honor a Lucía Villar, licenciada en Oceanografía de la Universidad Católica de Valparaíso, doctora en Ciencias Naturales y ganadora del premio For Women in Science de L’Oréal y UNESCO.
El descubrimiento, liderado por expertos del Museo de Historia Natural de Londres y la Universidad de Gotemburgo, es el resultado de estudios en la Zona de Fractura Clarion-Clipperton (CCZ), ubicada en el Pacífico Central. Este reconocimiento destaca la colaboración de Villar en la recolección de cientos de muestras en un ecosistema que hoy está bajo la lupa debido al potencial desarrollo de la minería submarina.
«Que una nueva especie lleve mi nombre es la validación de que cada día a bordo cuenta. Me emociona que mis colegas biólogas hayan querido honrar mi trabajo de esta manera«, comenta la investigadora a Cooperativa Ciencia.

Anguillosyllis villarae.
Un poliqueto descubierto a 4.000 metros de profundidad
El Anguillosyllis villarae habita en uno de los entornos más extremos y remotos del planeta. Fue hallado a más de 4.000 metros de profundidad en el área denominada NORI-D, mediante el uso de un box core, un instrumento diseñado para extraer cubos de sedimento del lecho marino.
«Fue en medio de ese sedimento abisal, en un ecosistema que parece inerte pero que alberga una biodiversidad microscópica fascinante, donde encontramos a este poliqueto», explica Villar. Antes de este estudio, solo se conocían 20 especies del género Anguillosyllis en el mundo; sin embargo, las recientes expediciones en la CCZ han revelado una diversidad sorprendentemente alta, formalizando tres nuevas especies, entre las que destaca la bautizada en honor a la chilena.
Para Villar, este hallazgo es fundamental para la conservación: «Realizamos estas exploraciones para generar la primera evaluación de impacto ambiental en una zona presionada por la futura minería submarina; conocer a estos habitantes es el primer paso para hacer un buen uso sostenible de los recursos».

El rol de la ciencia chilena en la exploración abisal
La participación de Lucía Villar en estas expediciones comenzó en 2019, tras ser seleccionada por la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA). Durante cinco años, fue una de las pocas científicas latinoamericanas a bordo, encargada de procesar muestras de meiofauna (organismos microscópicos) y colaborar estrechamente en la búsqueda de vida en los nódulos polimetálicos.
«En alta mar la proactividad es clave. Yo solía colaborar estrechamente con el equipo de macrofauna, seleccionando nódulos polimetálicos para buscar vida visible al ojo humano. Fue en esa dinámica de apoyo mutuo donde recuperamos los nódulos y los sedimentos que contenían a este pequeño poliqueto», detalla la oceanógrafa.
Para la científica, el descubrimiento del Anguillosyllis villarae no es solo un avance taxonómico: «Este hallazgo, junto a cientos de otras especies nuevas, es el resultado de un esfuerzo titánico entre la industria, la ISA y universidades de todo el mundo para entender la vida en el abismo antes de cualquier intervención humana», concluye.