Estudio revela cómo Laguna del Maule acumula magma sin generar erupciones
Tiempo de lectura: 2 minutos El estudio analizó datos sísmicos y geodésicos para comprender el alzamiento de la superficie en este complejo volcánico ubicado en la cordillera de los Andes.
Desde hace casi dos décadas, el complejo volcánico Laguna del Maule registra una de las deformaciones terrestres más intensas observadas en Sudamérica. El terreno se ha elevado de manera sostenida mientras el magma continúa acumulándose bajo la superficie.
Un estudio liderado por Mauro Navarrete, investigador del Departamento de Geofísica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, logró entregar nuevas pistas sobre este fenómeno. La investigación utilizó datos sísmicos y geodésicos para analizar cómo interactúan la deformación superficial y la actividad magmática en esta zona ubicada en la cordillera de los Andes a siete kilómetros del límite con Argentina.
El trabajo plantea que el comportamiento de las fallas geológicas cercanas al reservorio magmático estaría permitiendo liberar parte de la presión interna del sistema, evitando así que se produzca una erupción, pese al constante ingreso de magma.
Un volcán que sigue deformándose
Según explicó Navarrete, desde 2007 la superficie de Laguna del Maule presenta un proceso continuo de inflación producto de la acumulación de magma en el subsuelo.
«Si bien los montos de alzamiento han variado, los datos analizados y modelados muestran una elevación del terreno de aproximadamente cuatro metros entre 2017 y 2024, y de cerca de 30 centímetros al año«, señaló el investigador.
El estudio identificó que el magma se estaría acumulando en un reservorio ubicado a unos cuatro kilómetros de profundidad. A pesar de la presión que ejerce este reservorio sobre la corteza terrestre, el sistema volcánico no ha generado erupciones recientes.
El papel de las fallas geológicas
La investigación propone que las fallas geológicas presentes alrededor del reservorio cumplen un papel clave en el comportamiento del sistema volcánico.
«Observamos que en la corteza de las zonas adyacentes al reservorio hay lugares con fallas que se deslizan como consecuencia de la sismicidad y es esa dilatación provocada por el reservorio la que permitiría que las fallas se muevan y que los gases asciendan a través de ellas sin que se produzca una erupción», explicó Navarrete.
El estudio también relaciona estos resultados con investigaciones previas que detectaron emanaciones de dióxido de carbono desde la falla Troncoso, ubicada al suroeste del complejo volcánico y donde suelen registrarse enjambres sísmicos.
Un sistema volcánico bajo monitoreo
De acuerdo con el estudio, la presión ejercida por el reservorio magmático fluctúa entre 10 y 15 megapascales, existen modelos geológicos que indican que presiones entre 10 y 40 megapascales podrían ser suficientes para provocar una erupción.
«Hay modelos que dicen que una presión de entre 10 y 40 megapascales sería suficiente para que el magma se propague hasta la superficie y produzca una erupción, lo cual sugiere que se trata de un reservorio con características muy especiales», afirmó el investigador.
La última erupción registrada en Laguna del Maule ocurrió hace aproximadamente dos mil años, el equipo espera continuar estudiando cómo interactúan la deformación, la sismicidad y el movimiento del magma en uno de los complejos volcánicos más activos y monitoreados del país.