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Ciencia en el huerto: Proyecto de educación conecta a escolares de La Pintana con la naturaleza

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Tiempo de lectura: 2 minutos A través de una metodología basada en proyectos y el uso de un huerto escolar con salas temáticas, el Colegio Jorge Huneeus Zegers lidera una iniciativa que conecta a más de 3.000 estudiantes con la sustentabilidad y el patrimonio natural.

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En el corazón de la zona sur de la Región Metropolitana, donde las áreas verdes suelen ser escasas, surge un modelo de educación ambiental que busca romper las barreras del aula tradicional. Se trata de Ecologearte, un programa de sustentabilidad de la Fundación Isidora Zegers implementado en el Colegio Jorge Huneeus Zegers de La Pintana, que durante 14 años ha convertido la naturaleza en el eje del currículo escolar.

Natalia Fuentes, coordinadora de Sustentabilidad de la fundación, explica que el objetivo principal es empoderar a los estudiantes —muchos de ellos en contextos de alta vulnerabilidad— en el cuidado del medio ambiente. «Trabajamos con un enfoque de aprendizaje al aire libre. El colegio cuenta con un huerto escolar que tiene ocho salas temáticas donde se desarrollan diversas asignaturas de forma práctica», señala Fuentes.

El programa utiliza el Aprendizaje Basado en Proyectos, permitiendo que desde primero hasta séptimo básico los alumnos experimenten la ciencia. El huerto es un espacio que incluye estaciones de lombricultura, invernaderos, una sala sonora y el Rewe, un espacio dedicado a la cultura mapuche.

Ciencia y conciencia desde el huerto

Mientras que en los primeros niveles los niños trabajan con elementos de la naturaleza no intervenidos para desarrollar mapas sensoriales, en tercero básico el foco gira hacia la etnobotánica con el proyecto «La farmacia secreta de la naturaleza». En esta etapa, los estudiantes aprenden sobre plantas medicinales junto a una lawentuchefe (experta en medicina mapuche), vinculando la ciencia con el conocimiento ancestral.

Para los niveles superiores, el desafío integra la tecnología y la investigación en terreno. En quinto básico, el proyecto «Frecuencia Verde» transforma a los alumnos en periodistas ambientales que producen podcasts, investigando la realidad ecológica de La Pintana, desde sus organizaciones medioambientales hasta los microbasurales en sitios eriazos.

Impacto en la comunidad

Uno de los mayores logros de Ecologearte es el impacto positivo en la convivencia y la asistencia escolar. «A los niños les gusta mucho ir al huerto; aunque haga frío, no se pierden la clase. Se fomenta el trabajo colaborativo en mesas circulares y troncos, donde deben aprender a escucharse y definir roles», destaca la coordinadora.

Además, el programa aborda la crisis climática desde la acción humana. En cuarto básico, los estudiantes visitan el Humedal de Batuco para observar ecosistemas locales, mientras que en los niveles más altos se introducen terapias como los baños de bosque para facilitar la transición hacia la enseñanza media.

Según Fuentes, el cambio cultural es evidente: los estudiantes ya no hablan de «basura», sino de «residuos», y comprenden que el invernadero o la compostera son laboratorios para el futuro del planeta.


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