Fósiles hallados en Algarrobo confirman la presencia de dinosaurios y aves de hace 69 millones de años
Tiempo de lectura: 3 minutos Un estudio publicado en la revista Cretaceous Research reanalizó fósiles hallados en la costa de Algarrobo y confirmó la presencia de dinosaurios terrestres y aves del Cretácico Superior en una zona conocida principalmente por su registro marino.
Algarrobo es reconocido por sus playas y biodiversidad costera, pero también conserva en sus rocas un importante registro fósil del final del Cretácico, hace cerca de 69 millones de años. Durante décadas, la zona fue estudiada principalmente por los restos de reptiles marinos, como plesiosaurios y mosasaurios, que habitaron antiguos mares que cubrían parte del territorio chileno.
Sin embargo, una nueva investigación liderada por paleontólogos de la Universidad de Chile reveló que este ecosistema era más complejo de lo que se pensaba. El estudio, publicado en Cretaceous Research, confirmó la presencia de dinosaurios terrestres y aves antiguas a partir del reanálisis de fósiles provenientes de «Estratos de Quebrada Municipalidad», en Algarrobo.
«Nos dimos cuenta de que este ecosistema era un poco más complejo. No solamente involucraba especies marinas, sino que también había alguna cercanía, alguna condición costera», señaló el Sergio Soto Acuña, autor principal del estudio.
El trabajo fue desarrollado, además, por Rodrigo A. Otero, Raúl Ugalde, Héctor Ortiz y José Luis Brito, en el marco de las investigaciones impulsadas por la Red Paleontológica de la Universidad de Chile y el Núcleo Milenio Transiciones Evolutivas Tempranas de Mamíferos (EVOTEM).
Fósiles que cambiaron la historia
La investigación comenzó con una nueva revisión de materiales que permanecían en colecciones científicas desde hace décadas. Algunos de estos restos habían sido identificados originalmente como fósiles de reptiles marinos, pero un análisis más detallado permitió reinterpretarlos.
«Hay dos restos grandes de dinosaurios que encontramos en el museo y que estaban guardados desde hace ya mucho tiempo. Son colecciones históricas, que tienen ya bastantes décadas, y estaban identificados como plesiosaurios, o sea, como reptiles marinos», explicó el paleontólogo Sergio Soto Acuña.
Uno de estos fósiles corresponde a la parte proximal de un fémur perteneciente a un dinosaurio herbívoro de gran tamaño. Aunque el material es incompleto y no permite identificar una especie específica, sus características lo vinculan al grupo de los ornitópodos, dinosaurios herbívoros ampliamente distribuidos durante el Cretácico.
Además, el equipo reanalizó restos de un ave fósil que anteriormente habían sido atribuidos a rocas mucho más recientes. La nueva información permitió establecer que pertenecen al Cretácico Superior, convirtiéndose en uno de los registros de aves más antiguos conocidos para Chile.
Un ecosistema más diverso de lo que se creía
Los hallazgos muestran que Algarrobo no fue únicamente un ambiente marino, sino también una zona costera donde convivían organismos terrestres y marinos. Esta coexistencia permite reconstruir de mejor manera los ecosistemas que existieron en Chile central hace cerca de 69 millones de años.
Respecto al hallazgo de aves, el investigador destacó que los restos corresponden probablemente a aves modernas tempranas que coexistieron con los dinosaurios. «Tenemos aves que probablemente corresponden a aves modernas, del grupo de las aves actuales, pero ya presentes en la época de los dinosaurios ahí en Chile central. Eso también es importante, porque existen muy pocos restos de aves fósiles modernas en ese lapso», indicó.
Para el equipo, estos resultados demuestran el enorme valor científico de las colecciones históricas, ya que materiales estudiados décadas atrás pueden entregar nueva información cuando son analizados con preguntas y enfoques actuales.
Algarrobo y el desafío de proteger su patrimonio fósil
La investigación también pone atención sobre la necesidad de proteger los afloramientos costeros donde aparecen estos fósiles. La erosión natural, el crecimiento urbano y posibles proyectos de infraestructura amenazan sectores que todavía podrían albergar información clave sobre la historia natural del país.
«Algarrobo se volvió una localidad con un espectro de posibilidades mucho mayor para hallazgos de fauna fósil«, destacó el paleontólogo Rodrigo Otero, quien llamó a revisar nuevamente las colecciones existentes bajo esta nueva perspectiva.
El investigador advirtió además que el sitio sigue entregando información científica de manera constante. «Sabemos que es un yacimiento super valioso, del que está saliendo información en forma periódica y van a seguir apareciendo publicaciones científicas», afirmó.
Para Sergio Soto, el potencial del lugar es enorme y requiere mayor atención. «Nos estamos dando cuenta de que tenemos acá, al lado, un yacimiento paleontológico importantísimo, con mucho potencial, y que está a punto de desaparecer», señaló. Los investigadores coinciden en que la conservación de Algarrobo será clave para seguir reconstruyendo la historia de los ecosistemas que existieron en Chile durante la era de los dinosaurios.