Científicos chilenos buscan crear materiales de construcción con hongos y bacterias
Tiempo de lectura: 2 minutos El proyecto tiene como objetivo encontrar nuevos biomateriales que nazcan de la interacción entre estos microrganismos, además con foco en embalajes y aislación térmica.
Lejos de las tradicionales, y negativas, impresiones que las personas tienen de los hongos y las bacterias, la ciencia se ha encargado de demostrar, primero, que sus aspectos positivos son cada vez más sobresalientes; y ahora que pueden trabajar en equipo.
Una investigación liderada por el académico de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UC, Luis Larrondo, busca que ese trabajo en conjunto entre hongos y bacterias, dé como resultado materiales para su uso en construcción, embalaje y aislación térmica y que además sean amigables con el medio ambiente.
Organismos vivos
La idea es utilizar estos organismos para producir biomateriales estructurales que además sean superiores en cuanto a funcionalidad, escalabilidad y robustez.
En el proyecto participa el profesor Fernán Federici y también integra a investigadores de otras disciplinas e instituciones: Francisco Chateau, de la Facultad de Diseño UC; Alejandra Goity del iBio; y el arquitecto David Benjamin de la Universidad de Columbia, Estados Unidos.
Economía Circular
La alta biodegradabilidad de estos materiales permite insertarlos en esquemas de economía circular y, en consecuencia, reducir su huella de carbono lo que permite ofrecer alternativas para sustituir productos como polímeros derivados del petróleo.
«Frente a la crisis climática y la urgencia de reemplazar materiales fósiles o no biodegradables, los biomateriales estructurales basados en organismos vivos emergen como una alternativa prometedora. Este desafío se acentúa con nuevas normativas que restringen plásticos de un solo uso en Europa y Estados Unidos, afectando mercados estratégicos para Chile como país exportador» explica el profesor Larrondo.
Cholguán y plumavit
Tal como explica el académico, uno de los científicos que más ha estudiado a estos microrganismos en el mundo, «al alimentar al hongo con hidratos de carbono presentes en desechos vegetales, este forma una red compacta que invade y rodea el material. Como consecuencia de aquello, tienes algo que al tacto se siente una mezcla entre un cholguán y un plumavit de alta densidad».
«Si te imaginas el cholguán, son pedacitos de madera pegados unos con otros. Aquí lo que estamos utilizando para pegar trocitos de madera entre ellos es el micelio del hongo; es esa red que el hongo va formando al crecer», detalló.
Segunda generación de biomateriales
En línea con la biofabricación avanzada, el proyecto propone explorar biomateriales híbridos de segunda generación, basados en la interacción entre hongos filamentosos y bacterias biomineralizantes. Además, se incorporarán esfuerzos de bioprospección para aislar microorganismos nativos con capacidades destacadas en formación de micelio y biomineralización, priorizando cepas de ecosistemas naturales australes.
“La alta biodegradabilidad de estos materiales permitirá insertarlos en la economía circular y contribuir a la reducción de huella de carbono, ofreciendo alternativas reales para sustituir polímeros derivados del petróleo”, concluyó Larrondo.
La investigación es financiada por el fondo de investigación de frontera de la Universidad Católica, Avanza UC.