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La coordinación entre los padres influye directamente en el bienestar emocional de los niños

La coordinación entre los padres influye directamente en el bienestar emocional de los niños

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Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación utilizó mediciones simultáneas de actividad cerebral durante sesiones de juego familiar y encontró que una mejor coordinación entre los cuidadores se asocia con menos dificultades socioemocionales en la infancia.

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La manera en que madres, padres o cuidadores se organizan para criar tendría efectos en la salud mental de sus hijos. Así lo muestra un estudio liderado por investigadores de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) que reveló que la coordinación entre los adultos durante la crianza no solo se refleja en su comportamiento, sino también en la actividad de sus cerebros.

La investigación, publicada en The Journal of Genetic Psychology, analizó la coparentalidad; este concepto describe cómo los cuidadores distribuyen responsabilidades, se apoyan mutuamente y coordinan sus acciones frente a los niños.

Para ello, el equipo utilizó tecnología de electroencefalografía simultánea. Esta metodología permitió registrar al mismo tiempo la actividad cerebral de ambos padres mientras participaban en dinámicas de juego estructurado junto a sus hijos en edad preescolar.

Cuando los cerebros trabajan en equipo

El estudio encontró que una mayor sincronía cerebral entre los cuidadores se relaciona con una mejor coordinación durante las actividades compartidas de crianza.

Según explicó Vicente Soto, director del Magíster en Neurociencia Social y Cognitiva de la UAI, la conexión fue especialmente visible en momentos donde los adultos debían alternar roles, colaborar y apoyarse mutuamente durante el juego. «La crianza compartida es un proceso fundamental que organiza cómo los adultos se relacionan en torno al niño, y en nuestro estudio observamos que la sincronía cerebral entre los cuidadores se asocia positivamente con una mejor coordinación», señaló el investigador.

Los resultados sugieren que la coparentalidad no solo puede entenderse desde las conductas observables, sino también como un proceso dinámico que involucra mecanismos neuronales compartidos.

Menos dificultad emocional en los niños

A nivel conductual, los hallazgos mostraron una relación clara entre la calidad de la coordinación parental y el bienestar infantil.

Los investigadores observaron que los niños cuyos cuidadores presentaban una mejor coordinación tendían a mostrar menos dificultades socioemocionales, incluyendo problemas relacionados con la regulación emocional y la interacción social.

En contraste, aspectos vinculados al desarrollo cognitivo y la capacidad para resolver problemas aparecieron más asociados al nivel educativo de los adultos que participaron en el estudio.

Más allá de la relación individual con los hijos

Los autores destacan que el desarrollo infantil no depende únicamente de la relación que cada padre o madre construye por separado con sus hijos.

La investigación indica que la calidad de la alianza entre los cuidadores, la forma en que comparten responsabilidades y regulan conjuntamente las situaciones cotidianas crea un entorno que influye directamente en el bienestar emocional de los niños durante sus primeros años de vida.

A partir de estos resultados, el equipo plantea la necesidad de realizar estudios de largo plazo y con muestras más amplias para determinar si la sincronía cerebral entre los cuidadores puede ayudar a predecir la evolución de las dinámicas familiares y convertirse en una herramienta útil para promover la salud mental desde la infancia.


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