Estudiante busca similitudes evolutivas entre mariposas del extremo sur de Chile y el Ártico
Tiempo de lectura: 2 minutos La investigadora Catalina Aguilar busca determinar si las mariposas que habitan en el Ártico y en el extremo sur de Chile comparten rasgos adaptativos para sobrevivir a climas extremos.
¿Qué pueden tener en común las mariposas que habitan el gélido Ártico canadiense con aquellas que sobrevuelan el altiplano o el territorio subantártico de Chile? Esta es la interrogante que llevó a Catalina Aguilar, estudiante del Magíster en Ciencias Biológicas de la Universidad de Chile e investigadora del Instituto Milenio BASE, a realizar una pasantía de investigación en Ottawa, Canadá.
Durante una intensa semana de trabajo en la Colección Nacional Canadiense de Insectos, Arácnidos y Nematodos, Aguilar registró más de mil fotografías de ejemplares de mariposas del género Colias. El objetivo es comparar la morfología de estos insectos con ejemplares recolectados a lo largo de la geografía chilena para identificar posibles patrones de evolución convergente en ecosistemas polares y subpolares.
«La idea era poder observar y registrar mariposas que vuelan en ambientes tan extremos como el Ártico para compararlas con las que hemos estudiado en Chile, incluyendo ejemplares recolectados desde el altiplano hasta territorios subantárticos«, explica Aguilar. Esta conexión geográfica permite evaluar si la evolución ha moldeado de la misma forma a especies que están separadas por miles de kilómetros, pero que comparten un entorno hostil.
El estudio de la biodiversidad en ambientes extremos es clave para entender cómo la vida se adapta a condiciones particulares de temperatura y viento. Catalina Aguilar, quien también forma parte del Laboratorio de Ecología y Morfometría Evolutiva (EME Lab), centró su trabajo en la observación de mariposas que enfrentan desafíos climáticos similares en polos opuestos del planeta.
Tecnología para descifrar la supervivencia
La investigación busca generar una base de datos fotográfica que será analizada mediante técnicas de morfometría geométrica. Esta metodología permite a los científicos estudiar la forma de las alas con una precisión milimétrica, detectando variaciones que el ojo humano no podría percibir a simple vista.
El análisis busca responder si las estructuras biológicas de las alas presentan características compartidas que faciliten el vuelo y la termorregulación en climas de frío intenso. «Queremos saber si existen características compartidas en las alas que puedan estar relacionadas con la capacidad de sobrevivir en climas tan extremos. Si encontramos patrones similares, podríamos obtener nuevas pistas sobre cómo la evolución responde a condiciones ambientales comparables», señala la investigadora de la Universidad de Chile.
La estancia fue posible gracias a la colaboración entre el Dr. Hugo Benítez, académico de la Universidad Andrés Bello (UNAB) y director del EME Lab, y especialistas canadienses. Los resultados de este estudio buscan contribuir a la comprensión global de la biodiversidad en ecosistemas fríos.