Camila Ahrendt: La bióloga marina que usa la educación para proteger el océano
Tiempo de lectura: 2 minutos La bióloga marina Camila Ahrendt lidera proyectos de educación ambiental en la Región de Valparaíso, buscando reconectar a niños y niñas con el ecosistema marino.
Con un propósito claro desde su infancia en las playas y cerros del país, la bióloga marina Camila Ahrendt ha logrado diversificar su carrera para impactar en el ecosistema marino, alejándose de los moldes tradicionales de la academia para abrazar un activismo basado en el conocimiento.
Aunque su familia no pertenecía al mundo científico, la influencia de su abuela —una destacada periodista que fue jefa de prensa en medios y trabajó en Radio Cooperativa— fue clave para entender que la comunicación es una herramienta de cambio social. «Ella fue mi mayor ejemplo respecto a lo variado que puede ser tu carrera y los distintos caminos que puedes tomar para crear un cambio positivo», asegura la bióloga formada en la Universidad de Concepción.
Ahrendt ha participado activamente con la organización Oceana en la promoción de la Ley de Plásticos de un Solo Uso, un hito para la conservación marina en el país.
El camino a National Geographic
En su faceta de divulgadora también ha traspasado fronteras, ha colaborado en documentales internacionales con National Geographic, Univisión y diversos medios nacionales, utilizando el lenguaje audiovisual para sensibilizar sobre la fragilidad de los ecosistemas marinos. Para ella, la ciencia no debe ser un mundo «protocolar, serio y estricto» que se quede encerrado en las universidades, sino una «parrilla de experiencias» que enriquezca a las comunidades.
«El mundo científico no es solamente la academia; es una parte muy importante, pero hay mucho más. Abrirse a carreras no convencionales puede dar las mayores satisfacciones», afirma.
La naturaleza como aula
Desde hace cinco años, Camila Ahrendt reside en la Laguna de Zapallar, en la Región de Valparaíso, donde ha volcado su energía hacia la educación ambiental con niños y niñas. Este giro en su carrera le ha permitido implementar metodologías de aprendizaje al aire libre, donde el cerro, el humedal y la playa se convierten en el salón de clases.
«A mí me encanta algo que tienen los niños, que es la capacidad de asombro y cómo se van desenvolviendo con actividades concretas y dirigidas en la naturaleza, pero también en las salas. Es como variar entre llevar la naturaleza a la sala y llevar la sala a la naturaleza«, explica.