De residuos de camarón a biomateriales de construcción: la apuesta de USerena junto a agencia japonesa
Tiempo de lectura: 2 minutos Académicos de Ingeniería en Construcción e Ingeniería en Alimentos de la U. de La Serena trabajan junto a universidades y laboratorios internacionales para desarrollar morteros experimentales con quitosano, buscando mejorar la resistencia y disminuir la aparición de hongos.
La humedad y el deterioro prematuro de los materiales siguen siendo desafíos críticos para la industria de la construcción, especialmente en zonas costeras o climas extremos. Ante este escenario, una investigación de la Universidad de La Serena explora una alternativa sostenible: reutilizar desechos de crustáceos para crear morteros más resistentes mediante el uso de quitosano, un compuesto obtenido de las caparazones de camarones y langostinos.
Esta investigación es desarrollada de manera conjunta por los académicos Rodrigo Olivares, Amin Nazer y Ronny Martínez, junto a los profesionales egresados de la misma casa de estudios, Constanza Herrera y Nicolás Rojas.
Potencial de los residuos
El director de la Escuela de Ingeniería en Construcción, Rodrigo Olivares, relató que “la iniciativa nació de la idea de reutilizar desechos de la industria alimentaria de crustáceos para evaluar su aplicación en ingeniería. Nos percatamos de que existe muy poca información sobre el uso de estos residuos específicamente en materiales de construcción”.
Por su parte, el académico e investigador del Depto. de Ingeniería en Construcción, Amin Nazer, aseguró que se encuentran colaborando con la Universidad de Atacama para evaluar el potencial del material en ambientes húmedos, como frigoríficos o revestimientos.
Nazer hizo hincapié en que el pilar del trabajo es la sustentabilidad, ya que “permite dar un nuevo uso a residuos que normalmente se desechan, transformándolos en materiales con potencial real”.
“Hoy existe la necesidad de desarrollar soluciones sostenibles, y la valorización de residuos industriales se enmarca en la economía circular y los objetivos de desarrollo sostenible, buscando disminuir el impacto ambiental frente a materiales tradicionales”, destacó.
En la misma línea, el Dr. Ronny Martínez, académico del Depto. de Ingeniería en Alimentos, detalló que “hasta ahora hemos observado que el quitosano podría modificar las propiedades mecánicas, químicas y de transferencia de humedad del cemento, además de influir en el control de microorganismos. También evaluamos si puede mejorar el fraguado o reducir la necesidad de humedecer las mezclas posteriormente”.
“Gracias a los vínculos internacionales del Dr. Ronny Martínez, la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA), por el proyecto de cooperación SATREPS de Recuperación de Bioproductos de Alto Valor para Aumentar la Sustentabilidad de la Industria Pesquera en Chile (ReBiS), mostró interés en la iniciativa y aceptó analizar muestras de nuestro trabajo para evaluar el comportamiento del quitosano en hormigones utilizados en sistemas de refrigeración de alimentos”, agregó Olivares.
Detalles del proceso y resultados
La ingeniera y alumni de la USerena, Constanza Herrera, quien además preside el Consejo Universitario Nacional de Estudiantes de Construcción de Chile, explicó que el proceso comienza con el quitosano procesado por el laboratorio del Dr. Martínez para su incorporación en las mezclas.
“En el marco de la tesis ‘Fabricación de morteros incorporando quitosano’, inicialmente intentamos reemplazar totalmente el agua, pero tras diversos ensayos, desarrollamos una metodología donde incorporamos un 20% de solución de quitosano en morteros de arena y cemento. Con esto logramos aumentar la resistencia a la flexión y compresión, reduciendo además la absorción de humedad”, afirmó Herrera.
La ingeniera remarcó que las muestras tratadas no presentan hongos visibles, ya que “en una prueba experimental cerca de una cámara con presencia de moho, la única zona donde no aparecieron hongos fue precisamente donde aplicamos el material con quitosano. Esto es clave para el norte del país, donde no hay muchos aditivos sustentables para enfrentar la humedad”.
Finalmente, señaló que incluso se realizaron pruebas utilizando “agua de mar” con resultados positivos en resistencia, aunque advirtió que esa variante requiere más investigación para evitar la corrosión en estructuras con acero.