Una «olla a presión»: Primer estudio de las fumarolas del volcán Callaqui advierte potencial riesgo para el Biobío
Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación liderada por el Instituto Milenio Ckelar Volcanes y la UNAB analizó la geoquímica del macizo por primera vez, identificando un sistema magmático-hidrotermal activo.
Un equipo de científicos estudió, por primera vez, la geoquímica de las fumarolas del volcán Callaqui, ubicado en la Región del Biobío. La investigación, liderada por expertos del Instituto Milenio Ckelar Volcanes y la Universidad Andrés Bello (UNAB), en colaboración con Sernageomin y el Grupo de Estudio y Seguimiento de Volcanes Activos (GESVA) de Argentina, permitió establecer un perfil geoquímico detallado del volcán, determinando el origen de sus fluidos y su evolución temporal.
El Callaqui, conocido ancestralmente como «Callavquen» (que significa «celoso de los hombres»), es un estratovolcán de 3.000 metros de altura que actualmente ocupa el puesto número 18 en el Ranking de Riesgo Específico de Volcanes Activos de Chile.
El estudio, publicado recientemente en la revista científica Journal of Volcanology and Geothermal Research, recopiló y analizó datos obtenidos directamente de las fumarolas del volcán durante los años 2017, 2019, 2023 y 2024. Los resultados revelaron la presencia de vapores sobrecalentados, lo que sugiere que el interior del Callaqui funciona de manera similar a una «olla a presión».
El efecto «olla a presión»
El Dr. Manuel Inostroza, investigador de Ckelar Volcanes, académico de la UNAB y autor principal del estudio, explica que el Callaqui corresponde a un sistema magmático-hidrotermal complejo. «Es un volcán que contiene mucha agua en su interior debido a las abundantes lluvias de la zona y al derretimiento de su casquete glaciar. A su vez, recibe un significativo aporte magmático desde una fuente de calor profunda que mantiene ‘caliente’ todo el sistema», señala el experto.
Este calor proveniente del magma calienta el agua confinada en las profundidades de la estructura, generando una presión constante que se manifiesta a través de su actividad fumarólica permanente. El estudio logró vincular un aumento en este aporte magmático con los episodios de sismicidad anómala e incandescencia registrados entre finales de 2021 y principios de 2022, confirmando la sensibilidad del sistema ante nuevos pulsos de magma.
Riesgos para la infraestructura y la seguridad del Biobío
A diferencia de otros volcanes con erupciones explosivas de ceniza, el principal peligro del Callaqui radica en su interacción con el hielo. El estudio advierte que un incremento significativo en el aporte magmático podría elevar las temperaturas de la estructura volcánica, provocando un derretimiento acelerado del glaciar que cubre su cumbre.
Este fenómeno no solo representa una amenaza para las comunidades aledañas, sino también para la infraestructura, específicamente las centrales hidroeléctricas situadas en la cuenca del Biobío, que podrían verse afectadas por lahares o crecidas repentinas.
A pesar de la relevancia de estos hallazgos, el Dr. Inostroza hace un llamado a la calma: «Estos resultados no implican una erupción inminente, ya que el volcán presenta un comportamiento propio de un sistema activo. Lo que sí evidencian es la importancia de reforzar el monitoreo y la gestión del riesgo para una mejor preparación de las comunidades y autoridades».