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Comunidad académica rechaza cambios en las bases del Fondecyt Postdoctorado 2027

Comunidad académica rechaza cambios en las bases del Fondecyt Postdoctorado 2027

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Tiempo de lectura: 3 minutos La Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), dependiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, introdujo modificaciones que exigen residencia definitiva a los postulantes y priorizan el 70% de los fondos para áreas específicas.

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La reciente convocatoria del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt) de Postdoctorado 2027 ha desatado críticas en el ecosistema de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación (CTCI).

Lo que tradicionalmente ha sido un fondo abierto a todas las áreas del conocimiento, ahora contempla dos cambios: la obligatoriedad de poseer residencia definitiva en Chile y la destinación de hasta un 70% de las adjudicaciones a diez áreas prioritarias.

A través de una carta a la Ministra de Ciencia, Sergio Lavandero, Premio Nacional de Ciencias Naturales, presidente de la Academia de Ciencias y presidente del Instituto de Chile, lideró el reclamo señalando que las señales enviadas son «desalentadoras por la forma en que se hizo efectivo y por la concepción que subyace a él», enfatizando que las disciplinas artísticas y humanas quedan prácticamente excluidas.

El golpe a las humanidades y las ciencias sociales

Las diez áreas prioritarias que establecen los fondos son: Ciencias Naturales y Biomedicina, Ingeniería y Tecnologías de Frontera; Física, Astronomía e Instrumentación Científica; Espacio, Tecnologías Satelitales y Observación de la Tierra; Cambio Climático, Energía y Sustentabilidad; Minería y Recursos Estratégicos; Agroindustria, Agricultura, Sistemas Alimentarios; Acuicultura, Ciencias del Mar y Bioeconomía Azul; Capital Humano, Productividad y Futuro del Trabajo; Seguridad, Justicia y Políticas Públicas.

Para varios investigadores, esto resulta un problema al dejar fuera temáticas vinculadas con las ares, humanidades y ciencias sociales. «¿Cómo proyectar el desarrollo económico si no entiendes el comportamiento humano que está arraigado en la cultura y en la sociedad?», cuestiona Gonzalo Saavedra, director del Instituto de Estudios Antropológicos de la Universidad Austral de Chile (UACh).

En la misma línea, Antonia Larraín, vicerrectora académica de la Universidad Alberto Hurtado, advierte sobre la inestabilidad que genera cambiar las reglas del juego de forma repentina: «Cambiar las reglas del juego e instalar priorización en Fondecyt hoy día es extremadamente complejo… define de alguna manera la instalación de capacidades y competencias de investigación a largo plazo».

Por su parte, Fernanda Lanfranco, académica del Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), subrayó que el postdoctorado es un «proyecto bisagra» que permite la inserción tras el doctorado. Según Lanfranco, las nuevas bases «comprometen la formación y la retención de una generación de investigadores de las Artes, las Humanidades y las Ciencias Sociales«.

«Estamos truncando el potencial de una sociedad al eliminar ciertos desarrollos en algunas disciplinas», afirmó Francisco Parada, director del Centro de Estudios en Neurociencia Humana y Neuropsicología de la Universidad Diego Portales.

Fronteras cerradas

La exigencia de residencia definitiva es vista por varios científicos como un retroceso en la internacionalización. Maya Stein, directora académica del Centro de Modelamiento Matemático (CMM) de la Universidad de Chile, fue enfática: «No es posible hacer investigación de frontera internacionalmente reconocida si se cierran las puertas y se trabaja de forma aislada del mundo». Stein advierte que esto perjudica incluso a quienes realizan sus doctorados en Chile pero no logran obtener la residencia a tiempo para postular.

El impacto en la productividad también preocupa a los centros de excelencia. Sebastián Pérez, director del Núcleo Milenio Yems, recordó casos de éxito extranjeros que hoy no podrían postular: «Muchos investigadores chilenos en el extranjero reciben estudiantes, abren colaboraciones y forman redes que fortalecen a la ciencia nacional«.

Por su parte, Marcela Ferrer-Lues, académica del Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, denunció la falta de transparencia en el proceso: «Una decisión tan importante como es definir en qué áreas van a desarrollarse las investigaciones postdoctorales fue tomada con total opacidad«. Según la socióloga, Chile ya cuenta con una Estrategia Nacional que debería guiar estos procesos de forma democrática.

Incertidumbre laboral y falta de diálogo con los investigadores

Desde la Asociación Nacional de Investigadores en Postgrado (ANIP), advierten que, para quienes están en la etapa inicial de sus carreras, los cambios podrían ser devastadores. «Va a dejar truncadas varias carreras de personas que están investigando estas temáticas (…) se necesita diálogo y eso no existió en este caso», indicó la presidenta de ANIP, Marianela Aravena.

Marcos Díaz, director del Laboratorio de Exploración Espacial (SPEL) de la Universidad de Chile, señaló que «experimentar con los centros o las áreas asociativas más grandes puede que tenga más impacto y menos riesgos, pues el perjuicio puede ser desacelerar la investigación, pero no truncar carreras de personas que se prepararon por años». Díaz apunta a que, ante la escasez de recursos, la solución debería ser aumentar la «torta» y no solo redistribuirla sin consenso.


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