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A 120 años del terremoto de Valparaíso: El desastre que forjó la sismología y normas de construcción en Chile

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Tiempo de lectura: 2 minutos Expertos de la Universidad de Chile analizan cómo este hito transformó la gestión de riesgos, marcando el nacimiento del Centro Sismológico Nacional.

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El 16 de agosto de 1906, a las 19:55 horas, la historia de Chile cambió para siempre. Un violento terremoto con epicentro frente a las costas de Valparaíso, con una magnitud estimada hoy entre 8.2 y 8.6 Mw, sacudió el territorio durante cuatro minutos. El desastre fue total: entre el 60% y el 80% de las edificaciones colapsaron, seguidas por un tsunami e incendios que consumieron manzanas completas.

Sin embargo, a 120 años de este suceso, la comunidad científica destaca que este evento fue el impulsor de la institucionalidad sísmica moderna en el país. Según explica la investigadora del Programa Riesgo Sísmico de la Universidad de Chile, Gabriela Herrera, 1906 fue un año de actividad sísmica inusualmente alta a nivel global, con eventos en Alaska, California y Ecuador.

En el caso de Chile, la magnitud de la tragedia obligó al Estado a transitar desde la caridad privada hacia la creación de políticas públicas robustas, sentando las bases de lo que hoy conocemos como un país resiliente.

Nacimiento de la sismología y evolución de la norma

Uno de los legados más tangibles de 1906 fue la creación del Servicio Sismológico de Chile en 1908, actual Centro Sismológico Nacional (CSN). Bajo el impulso del rector Valentín Letelier y el gobierno de Pedro Montt, se incluyó al experto francés Fernand Montessus de Ballore para liderar el estudio científico de los temblores.

«Si bien no fue uno de los terremotos más grandes de los que se tiene registro en el país, causó graves daños (…) hizo que las autoridades de la época entendieran la importancia de estudiar los sismos que ocurrían en Chile, así como sus efectos», señala el director del CSN, Sergio Barrientos.

En paralelo, la ingeniería chilena vivió una revolución. El académico del Departamento de Ingeniería Civil de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM), Rubén Boroschek, destaca que tras el desastre se identificó que el sistema de muros de hormigón armado resistía mucho mejor que el adobe, aprendizaje que dio origen a las primeras regulaciones de diseño sísmico en la década de 1930.

Profesionalización de la salud pública

Por otro lado, la destrucción de la infraestructura básica desató una crisis sanitaria sin precedentes. El hacinamiento y la falta de agua potable provocaron brotes letales de viruela y tifus. Esta emergencia, «desnudó la determinación social de la salud», según dice la subdirectora del Citrid, Viviana Ulloa.

Como respuesta inmediata, la Universidad de Chile creó la Escuela de Enfermería, orientada a enfrentar la urgencia. Este hito aceleró la elaboración del Código Sanitario de 1918 y entregó las bases de la enfermería comunitaria en Chile. Asimismo, la organización de brigadas estudiantiles para ayudar a los damnificados dio origen a los trabajos voluntarios de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), una tradición de compromiso social que perdura hasta hoy.

A 120 años del desastre, el desafío persiste. Si bien Chile cuenta hoy con un Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) y estándares científicos de vanguardia, los expertos advierten que la multiamenaza —incendios, aluviones y cambio climático— exige una mirada más sistémica.


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