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IA y astronomía: cómo la ciencia de datos impulsará una era de nuevos descubrimientos

IA y astronomía: cómo la ciencia de datos impulsará una era de nuevos descubrimientos

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Tiempo de lectura: 3 minutos En la era de los telescopios extremadamente grandes, la inteligencia artificial se está transformando en una herramienta clave para procesar enormes volúmenes de información, detectar fenómenos inusuales y acelerar nuevos descubrimientos astronómicos.

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La astronomía moderna ya no solo depende de mirar el cielo, sino también de procesar enormes volúmenes de datos. Cada vez más, la inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático se están convirtiendo en herramientas clave para aprovechar el potencial científico de los telescopios, pudiendo detectar patrones, clasificar objetos y encontrar señales inusuales en grandes bases de datos.

En este escenario, el Telescopio Magallanes Gigante será parte de una nueva era de descubrimientos. Actualmente en construcción en el Observatorio Las Campanas, en el norte de Chile, el proyecto se desarrolla en pleno auge de la inteligencia artificial y combinará sensibilidad, resolución e instrumentos científicos avanzados para estudiar el universo con un nivel de detalle sin precedentes.

Oscar Contreras-Villarroel, vicepresidente y representante en Chile del Telescopio Magallanes Gigante, explica que esta transformación abre una oportunidad para potenciar la forma en que se estudia el universo.

“La astronomía está entrando en una etapa en que no solo necesitaremos telescopios más poderosos, sino también nuevas herramientas para interpretar la enorme cantidad de información que estos instrumentos van a generar. La inteligencia artificial puede ayudarnos a identificar señales relevantes, priorizar observaciones y aprovechar mejor el tiempo científico, fortaleciendo el trabajo de los equipos de investigación e impulsando la frontera del conocimiento como nunca antes en la historia”, comenta.

IA para detectar lo invisible

Hoy la inteligencia artificial ya se aplica en distintas etapas del trabajo astronómico. Permite identificar automáticamente galaxias, estrellas y cuásares; detectar supernovas y otros eventos transitorios en tiempo real; encontrar exoplanetas ocultos dentro de observaciones con mucho ruido o señales débiles; y clasificar billones de objetos astronómicos en menos tiempo del que tomaría hacerlo manualmente.

Uno de los ejemplos más claros de esta transformación se verá con el estudio del cosmos del Observatorio Vera C. Rubin, ubicado en la cumbre del Cerro Pachón, en la Región de Coquimbo. Cada noche, Rubin genera un flujo inmenso de observaciones y millones de alertas sobre cambios en el cielo. Frente a esa escala de información, la inteligencia artificial y el aprendizaje automático son esenciales para identificar qué eventos merecen atención inmediata.

En algunos casos, incluso, se hace casi imposible detectar ciertos fenómenos sin inteligencia artificial. El reconocimiento de patrones mediante aprendizaje automático permite identificar objetos y fuentes de luz tan tenues o diminutos que resultan invisibles al ojo humano. Más que reemplazar el trabajo de análisis de astrónomos y astrónomas, la sistematización y uso de IA les permiten concentrarse en los descubrimientos más importantes.

Esa capacidad será especialmente relevante dentro del ecosistema que conforman el Observatorio Vera C. Rubin y el Telescopio Magallanes Gigante. Mientras Rubin identifica cambios, objetos o señales relevantes en el cosmos, el Telescopio Magallanes Gigante podrá realizar observaciones de seguimiento con mayor sensibilidad, resolución y capacidad instrumental.

Adam Miller, astrónomo y experto en IA de la Universidad de Northwestern, una de las instituciones académicas socias del Telescopio Magallanes Gigante, señaló en el Encuentro Anual realizado por éste en abril pasado, que la sinergia entre ambos observatorios abre una oportunidad única para la astronomía desde el hemisferio sur.

“Vera C. Rubin y el Telescopio Magallanes Gigante harán descubrimientos revolucionarios por sí solos, pero somos extremadamente afortunados de que ambas instalaciones se estén construyendo en el hemisferio sur y vayan a operar al mismo tiempo. Eso nos permitirá aprovechar sus capacidades de manera complementaria para maximizar su impacto conjunto”, señala.

En la práctica, esta convergencia permitirá que fenómenos detectados por Rubin puedan ser estudiados en mayor profundidad por el Telescopio Magallanes Gigante. Esto será especialmente relevante para investigar atmósferas de exoplanetas, estudiar la composición química de objetos celestes, observar estrellas y galaxias débiles, y analizar otros fenómenos que requieren observaciones más detalladas. Sus instrumentos científicos de última generación permitirán analizar la luz en forma de espectros, entregando información sobre la composición, origen y evolución de distintos cuerpos celestes del universo.

Así, la combinación entre observatorios capaces de generar grandes volúmenes de datos, herramientas de inteligencia artificial que ayudan a identificar señales relevantes y telescopios de próxima generación como el Telescopio Magallanes Gigante, reescribirán la astronomía moderna.


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