Cerebro del recién nacido reacciona con más fuerza al llanto de otros bebés que al habla
Tiempo de lectura: 2 minutos Un estudio neurocientífico internacional reveló que los bebés de pocos días de vida muestran mayor activación cerebral al oír el llanto de otros recién nacidos que al escuchar el lenguaje articulado.
Una investigación realizada por un equipo internacional de investigación en neurociencia cognitiva del desarrollo reveló que el cerebro del recién nacido se activa más con el llanto de otros bebés que con el habla humana, cuando tradicionalmente se pensaba que éste ocupaba un lugar privilegiado para el ser humano desde el inicio de la vida.
Estudios anteriores habían demostrado que los bebés nacían con una predisposición especial hacia la voz humana, en parte debido a la experiencia auditiva acumulada en el vientre materno durante el último trimestre de gestación.
Sin embargo este trabajo, publicado en la revista científica Developmental Cognitive Neuroscience, demostró que en recién nacidos, el llanto produce una respuesta cerebral más fuerte que el habla.

Imagen del estudio
Lenguaje versus llanto
Los investigadores llevaron a cabo un experimento en el que participaron 25 bebés de entre uno y cuatro días de vida, nacidos en el Hospital Necker-Enfants Malades de París, que habían estado expuestos al idioma francés durante su etapa prenatal, y 27 adultos de habla italiana en la Universidad de Padua (Italia) que no tenían conocimiento alguno de francés.
En el experimento, los adultos escucharon frases en francés sin comprender el significado de las palabras, en igualdad de condiciones de procesamiento con los bebés.
El equipo registró las respuestas cerebrales de los participantes ante bloques de frases habladas en francés y llantos de otros recién nacidos mediante una técnica de neuroimagen no invasiva. Los investigadores comprobaron que las frases habladas activaron significativamente más el cerebro de los adultos que los llantos, mientras que en los recién nacidos ocurrió lo contrario.
Su respuesta neuronal ante el llanto de otros bebés fue significativamente más fuerte que ante el habla.
Para los investigadores, el descubrimiento es llamativo porque, desde el punto de vista acústico, el habla es más familiar para el recién nacido que el llanto, ya que lleva meses escuchándola dentro del útero.
Según concluyen, la explicación de que no fuera así podría residir en que tanto los bebés como los adultos del estudio reaccionaron y se activaron más con aquello que ambos sabían hacer o producir, es decir, los bebés se activaron más con el llanto y los adultos ante el habla, aunque no entendieran el idioma.