Salud mental: Por qué las mujeres adultas son las más vulnerables al impacto de las redes sociales
Tiempo de lectura: 2 minutos La psicóloga clínica Varinia Signorelli advierte que el diseño deliberado de algoritmos que explotan la inseguridad femenina surge como el principal factor de riesgo en salud mental.
El deterioro de la salud mental asociado al uso de redes sociales se ha convertido en una realidad documentada por la ciencia. En conversación con Cooperativa Ciencia, la psicóloga clínica Varinia Signorelli desglosó las cifras y mecanismos psicológicos que afectan particularmente a las mujeres. Según datos de estudios realizados en América Latina, el 60% de las mujeres reporta sentirse poco satisfecha consigo misma tras observar publicaciones de terceros, una tendencia que se agudiza por plataformas de Meta (Facebook e Instagram).
Si bien existe una preocupación legítima por niños y adolescentes —quienes pasan en promedio tres horas y 13 minutos al día en estas plataformas—, la evidencia científica más reciente entrega otro dato. Según Signorelli, un análisis sistemático demostró que son las mujeres de entre 36 y 59 años quienes experimentan los peores niveles de percepción sobre su propio cuerpo tras la exposición a redes sociales.
«A diferencia de las adolescentes, que hoy poseen un discurso más crítico sobre la diversidad corporal, las mujeres mayores sienten con más fuerza que algo está mal con su cuerpo al envejecer», explica la especialista. Este fenómeno se vincula con la comparación social ascendente, un mecanismo identificado por el psicólogo Leon Festinger en 1950. De manera innata, los seres humanos se comparan con quienes perciben en una posición «superior» para evaluar su éxito; el problema -explica Signorelli- es que el algoritmo de redes sociales automatiza este proceso, mostrando ideales inalcanzables de belleza, viajes o éxito profesional.
Algoritmos diseñados para explotar la inseguridad
Uno de los puntos que menciona la experta tiene relación con las filtraciones de los archivos internos de Meta. Estos documentos sugieren que las plataformas no solo conocen la vulnerabilidad de sus usuarias, sino que la utilizan para maximizar el tiempo de permanencia. «El algoritmo busca a personas inseguras para mostrarles más contenido, porque sabe que una persona que se siente insuficiente consume más», señala Signorelli.
Un ejemplo de esto ocurre cuando una usuaria sube una fotografía y la elimina rápidamente: el sistema interpreta este acto como una señal de baja autoestima o inseguridad. En respuesta, comienza a desplegar publicidad segmentada, como cremas antiarrugas o productos para adelgazar, aprovechando un momento de vulnerabilidad emocional. Esta dinámica se ve potenciada por el uso de aplicaciones de seguimiento menstrual, cuyos datos pueden cruzarse para identificar cuándo una mujer es más susceptible emocionalmente debido a fluctuaciones hormonales.
Estrategias de «curatoría» para el bienestar digital
Frente este escenario, Signorelli plantea que la solución no reside necesariamente en la desconexión total, sino en la educación y la curatoría del contenido.
Signorelli enfatiza la importancia de los vínculos reales frente a los virtuales: «No eres el problema, el algoritmo es el problema. Necesitamos vínculos nutritivos para sentirnos queridas, no la validación de un filtro». La recomendación para proteger la salud mental es: silenciar, bloquear o dejar de seguir activamente aquellas cuentas que generen sensaciones de vacío o insuficiencia.