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Del match a la relación: ¿qué dice la ciencia sobre el amor en la era digital?

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Tiempo de lectura: 3 minutos La doctora en evolución y comportamiento humano, María Teresa Barbato, explica cómo nuestro cerebro procesa la atracción en la era de las aplicaciones de citas y por qué el desamor se experimenta como un dolor físico real.

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En la era de las aplicaciones de citas, surge la duda sobre si nuestra biología ha cambiado a la par de la tecnología. Según la doctora en evolución y comportamiento humano, María Teresa Barbato, conocida en redes como la dra. oxcitocina, aunque el canal es digital el motor evolutivo permanece intacto.

La ciencia ha logrado desmitificar la idea de que el amor es un concepto inalcanzable. Para Barbato, se trata de una emoción compleja que gatilla estados de euforia y felicidad medibles cuantitativamente. Lejos de restarle mística al romance, la experta sostiene que la ciencia entrega el marco necesario para entender nuestras decisiones y cómo el aprendizaje emocional influye en la selección de pareja.

«Saber la biología de las emociones no es un determinismo, no quiere decir que de la nada funciona. Necesitamos aprendizaje emocional. Necesitamos salir más, necesitamos el ambiente también. La gente muchas veces malentiende que la ciencia quita la magia o puede romper una burbuja, pero al mismo tiempo abre otras preguntas», afirma la investigadora.

La evolución frente a la era digital

A pesar de la popularidad de aplicaciones como Tinder, Barbato sostiene que los cambios más profundos en las relaciones son de carácter social y antropológico antes que tecnológicos. La incursión de la mujer en el mercado laboral y el acceso a anticonceptivos han sido factores más determinantes que el algoritmo, otorgando mayor autonomía y poder de selección.

En la virtualidad, nuestro cerebro sigue buscando señales universales de éxito reproductivo y estabilidad. Aunque falte el aroma o el lenguaje corporal en una primera etapa, la atracción se activa ante indicadores de seguridad y sentido del humor.

«En el mundo virtual seguimos ponderando los mismos pilares de la atracción, nos fijamos en el físico, aunque esté en un estado virtual y de repente lo hacemos de manera exagerada porque estamos viendo prácticamente un catálogo, pero igual cuando nos juntamos con esa persona, nuestro cerebro va tomando información, información que antes no servía», explica Barbato.

El dolor del desamor y el proceso del duelo

Tal como el amor tiene componentes que pueden entenderse desde la ciencia, su contraparte, el desamor, también. El desamor no es solo un estado anímico; el cuerpo lo procesa como un dolor físico intenso, esto ocurre por la caída brusca de neurotransmisores y la pérdida de la «figura de apego», un mecanismo de seguridad vital para nuestra especie que se ve interrumpido.

La investigadora advierte que, en una sociedad que exige «que todo funcione» y donde el éxito se mide por la productividad, el duelo suele invisibilizarse. Sin embargo, para la ciencia, el cerebro vive una separación como una carencia biológica real, lo que requiere tiempo y comprensión para ser procesado.

«En un mundo donde te dicen que todo tiene que funcionar, el sufrir muchas veces no está permitido, pero nuestro cerebro sí lo hace si se va nuestro acompañante», advierte la especialista.

Chile como pionero en ciencia del comportamiento

Chile se ha posicionado como un referente regional en psicología experimental, aplicando el rigor de las ciencias naturales para cuantificar el comportamiento humano.

Para Barbato, difundir estos hallazgos en espacios de alta convocatoria permite que la sociedad deje de ver el amor como algo mágico e incontrolable y empiece a entenderlo como una conducta biológica comprensible. Al integrar la sociología, la antropología y la biología, esta disciplina busca no solo explicar por qué hacemos «match», sino cómo construir vínculos más sanos y conscientes.

«Quizás esta información hoy en día no sirve para nada, pero más adelante va a servir para aplicarla, y esa es la gracia de la ciencia, alguien va a tomar esto, va a quizás ver una aplicación o va a tomar mejores decisiones en psicología y eso es sumamente importante», concluye la doctora.

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