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Estudio genómico confirma la existencia de cuatro especies de pingüino de papúa

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Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación liderada por la Dra. Dally Noll, académica de la Universidad de los Lagos, confirmó que el pingüino de papúa no es una sola especie, sino cuatro.

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Un reciente estudio publicado en la revista Communications Biology y liderado por la Dra. Dally Noll, académica del Departamento de Ciencias Biológicas y Biodiversidad de la Universidad de los Lagos, confirma que el pingüino de papúa (Pygoscelis papua) no es una población uniforme, sino cuatro especies distintas.

Aunque en Chile continental no habitan de forma permanente, su presencia en el Canal Beagle, frente a Puerto Williams, y su abundancia en el territorio antártico, convierten este descubrimiento en una pieza clave para la ciencia nacional.

A diferencia de otras especies como el pingüino emperador o el barbijo, que recorren miles de kilómetros en busca de alimento (principalmente krill), el pingüino de papúa es sedentario. Según explica la Dra. Noll, esta ave es «generalista»: consume lo que tiene cerca, ya sean peces, moluscos o crustáceos.

El secreto de su diversificación

«Al ser residentes durante todo el año en sus sitios de nidación, no se dispersan a grandes distancias. En términos evolutivos, cuando una población está restringida a un área, tiende a evolucionar de manera independiente«, señala la investigadora.

El estudio, que contó con una vasta red de colaboración internacional para obtener muestras de sangre en islas remotas como las Kerguelen, Malvinas y la Península Antártica, utilizó la secuenciación de genomas completos para identificar mutaciones específicas y adaptaciones a climas heterogéneos.

Los resultados demuestran que la divergencia genética es tan profunda que las poblaciones del Océano Índico, el Pacífico y la Antártica han seguido caminos evolutivos separados, adaptándose a sus entornos particulares de forma exitosa, lo que justifica su clasificación como especies diferentes.

Un modelo para enfrentar la extinción

La redefinición de estas especies tiene implicancias directas en la protección de la biodiversidad. Al identificar a cada grupo como una especie única, los científicos pueden evaluar con mayor precisión su nivel de vulnerabilidad. La Dra. Noll destaca que el análisis del ADN permite detectar niveles de endogamia y baja diversidad genética, factores clave para predecir el riesgo de extinción.

«Este tipo de estudios son claves para identificar la biodiversidad crítica. Muchas veces creemos que es una misma especie, pero al estudiar el ADN nos damos cuenta de que siguen linajes independientes», afirma la académica. Este enfoque es fundamental en el contexto del cambio climático, donde las migraciones y alteraciones en los ecosistemas están revelando fenómenos inéditos.

En Chile, esta labor se vincula estrechamente con la 1000 Genomas, proyecto en el que participa la Dra. Noll y que busca secuenciar el patrimonio genético de la biodiversidad local. Al igual que se ha hecho con especies icónicas como el huillín o el chungungo —que presentan riesgos críticos de extinción debido a su baja diversidad—, el estudio de los pingüinos de papúa servirá como modelo para priorizar esfuerzos de conservación.


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