La primera luz del Espectrógrafo MOONS: el hito con sello chileno que observará mil objetos a la vez
Tiempo de lectura: 2 minutos El avanzado instrumento de tercera generación instalado en el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Paranal superó con éxito su primera prueba de fuego al captar sus primeros fotones cósmicos.
El espectrógrafo MOONS (Multi-Object Optical and Near-infrared Spectrograph) representa uno de los desarrollos tecnológicos más ambiciosos instalados a la fecha en el Very Large Telescope (VLT), ubicado en Cerro Paranal, Región de Antofagasta.
Tras una década de trabajo colaborativo internacional que involucra a instituciones de seis países europeos junto a Chile, el instrumento alcanzó su esperada «primera luz», hito que confirma que los sistemas ópticos y electrónicos están listos para recibir y procesar fotones del espacio profundo.
Una de las piezas fundamentales de este logro radica en el desarrollo nacional. A través del Centro de Astroingeniería UC —espacio interdisciplinario que reúne a investigadores de la Facultad de Física y de la Escuela de Ingeniería—, científicos e ingenieros chilenos lideraron la creación de los algoritmos y el software especializado encargado de posicionar, en el plano focal del telescopio de 8 metros, a cerca de mil pequeños robots dotados de fibra óptica. Estos dispositivos micrométricos dirigen la radiación luminosa de cada objeto celeste seleccionado hacia el espectrógrafo, automatizando un proceso de extrema precisión.
La luz para entender el universo distante
A diferencia de las cámaras fotográficas convencionales que entregan imágenes directas, la espectroscopía descompone la luz recibida en sus diferentes longitudes de onda, desde el rango visible hasta el infrarrojo cercano. Este análisis permite a los astrofísicos medir la composición química, la temperatura, la masa y la velocidad a la que se desplazan los cuerpos celestes.
Gracias al color rojo, los investigadores pueden estimar a qué distancia se encuentran las galaxias y reconstruir su cinemática a lo largo de eones. Si bien los telescopios tradicionales requerían dedicar varias horas continuas de exposición a un único objetivo, la capacidad multiobjeto de MOONS equivale prácticamente a disponer de mil telescopios operando en paralelo, acelerando de manera inédita la recolección de censos astronómicos masivos.
300 noches garantizadas
La participación chilena en el consorcio internacional no solo se traduce en transferencia tecnológica, sino también en un retorno científico histórico. Al haber financiado y desarrollado componentes críticos del proyecto, la comunidad astronómica ligada al consorcio contará con un total de 300 noches de observación garantizada durante los próximos cinco años, un promedio de 60 noches anuales que supera con creces los días a los que un investigador suele acceder en convocatorias internacionales.
Estas trescientas jornadas se concentrarán en dos grandes objetivos de frontera: profundizar en el mapa químico y dinámico de nuestra propia Vía Láctea, y explorar las galaxias lejanas en épocas donde el universo tenía apenas un tercio de su edad actual.
Tras este hito inaugural, el equipo técnico afinará los sistemas de calibración y reducción de datos hasta marzo próximo, fecha en que MOONS iniciará formalmente sus operaciones científicas en el desierto chileno.