Estudio revela que osos pardos son capaces de «mentir» para parecer más grandes
Tiempo de lectura: 2 minutos Un equipo científico documentó por primera vez cómo algunos ejemplares utilizan esta estrategia para intimidar a posibles rivales sin arriesgarse a un enfrentamiento físico.
Con el objetivo de parecer más grandes que sus rivales, los osos pardos «mienten». Así lo revela un estudio que documenta, por primera vez, la capacidad de un pequeño porcentaje de estos animales para manipular las señales visuales y olorosas con el objetivo de evitar enfrentamientos.
El artículo publicado en la la revista Journal of Mammalogy explica cómo los osos ejecutan esta costumbre tan humana.
Manipulación de señales
El estudio que firma un equipo científico internacional con participación del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) español detalla la observación y monitoreo de 164 ejemplares en la cordillera cantábrica española mediante 117.000 horas de grabaciones de fototrampeo.
Los resultados demuestran que siete de los osos observados fueron capaces de manipular las señales que utilizan para comunicarse con la finalidad de parecer más grandes de lo que les permitía su tamaño real.
De acuerdo a los investigadores este hallazgo demuestra que la comunicación de estos animales es más compleja de lo que se pensaba.
Señales falsas
La comunicación animal se basa en señales que transmiten información fiable sobre la identidad, el sexo, la edad o la capacidad competitiva de un individuo. Hasta ahora ese tipo de información se consideraba que no se podía falsear.
Para realizar el estudio se instalaron plataformas junto a árboles y postes utilizados habitualmente para el marcaje para comprobar si los osos aprovechaban estas estructuras para dejar señales a una altura superior a la que alcanzarían naturalmente.
Luego de analizar las grabaciones, los resultados mostraron que el 4,3 % del total -7 machos jóvenes- realizaron marcajes exagerados, ya sea utilizando las plataformas o bien trepando para dejar señales químicas -olor que impregnan al frotarse- y visuales más altas de lo que les permitía su estatura real.
Osos en dos patas
Los osos pardos suelen dejar sus marcas a la altura máxima que alcanzan erguidos sobre las patas traseras, en general unos dos metros de altura. Sin embargo, en uno de los registros se observó una señal visual a tres metros. Una elevación inalcanzable para cualquier ejemplar apoyado en el suelo en sus dos patas.
«Para un macho no dominante o un individuo joven, esta estrategia podría proporcionar ventajas ya que, al aparentar ser más grandes, podrían disuadir a rivales mayores, reduciendo la probabilidad de un enfrentamiento directo, evitando el coste que puede suponer e incluso aumentando sus oportunidades reproductivas», explica el científico del MNCN, Vincenzo Penteriani. Una estrategia que recuerda a casos de engaño descritos en otros mamíferos.