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Hongos antárticos: Estudio chileno explora su diversidad en las islas Shetland del Sur

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Tiempo de lectura: 2 minutos Un equipo científico chileno investiga cómo se estructuran las comunidades de hongos en uno de los ecosistemas más extremos y menos conocidos del planeta.

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Un mundo diminuto y aún poco conocido se esconde en la Antártica. En el marco de la LXII Expedición Científica Antártica, un equipo de investigadores chilenos estudia la diversidad de hongos en las islas Shetland del Sur, con el objetivo de comprender cómo se estructuran estas comunidades en condiciones extremas.

El trabajo es liderado por la biotecnóloga Bella Romero Ortega, del programa de doctorado de la Universidad Austral de Chile, junto al micólogo Sigisfredo Garnica. La investigación es financiada por el Instituto Antártico Chileno (INACH), a través de su concurso de apoyo a tesis de postgrado.

El estudio busca determinar los procesos ecológicos que explican la formación y organización de las comunidades de hongos en estas islas, un ámbito donde aún existe conocimiento limitado.

Factores que moldean la vida microscópica

En ecología, existen dos grandes tipos de procesos que explican cómo se estructuran las comunidades biológicas: los deterministas, asociados a factores ambientales como temperatura , humedad o pH del suelo, y los estocásticos, relacionados con fenómenos más aleatorios, como la dispersión de esporas.

«Lo interesante es que estos procesos pueden tener distinta importancia, dependiendo de la escala espacial: pueden actuar de manera diferente a nivel local, entre islas o incluso entre continentes. Es importante estudiarlo porque los hongos representan uno de los grupos más diversos y abundantes en la Antártica, pero todavía conocemos muy poco sobre cómo se estructuran sus comunidades en este ecosistema extremo», explicó Bella Romero.

Desde el equipo, destacan que este trabajo permitirá avanzar en el conocimiento de la diversidad fúngica de la Antártica, «dado que aún existe un conocimiento limitado sobre la diversidad fúngica real del Continente Blanco, este trabajo busca generar un avance significativo en el área de la micología, tanto a nivel nacional como internacional», señaló Sigisfredo Garnica.

Muestreo en condiciones extremas

Durante la campaña, los investigadores realizaron muestreos de suelo y sedimentos en distintas islas, como isla Decepción isla Livingston y isla Rey Jorge, abarcando ambientes marinos y lacustres.

Las muestras serán analizadas mediante técnicas moleculares y de cultivo, junto con variables ambientales que permitirán evaluar la influencia de los distintos procesos ecológicos en estas comunidades.

El trabajo en terreno es clave, ya que cada isla presenta condiciones particulares, lo que permitirá comparar cómo varía la diversidad de hongos en distintos contextos.

Ciencia en la Antártica

Para Bella Romero, esta fue su primera campaña en la Antártica, una experiencia que se extendió por cerca de 20 días.

«Fue mi primera vez trabajando en la Antártica y fue una experiencia profundamente impactante, tanto a nivel profesional como personal. Trabajar en un ambiente tan extremo implica adaptarse constantemente a las condiciones climáticas y logísticas, pero al mismo tiempo es un privilegio poder investigar en uno de los ecosistemas más prístinos del planeta», comentó.

El equipo proyecta continuar esta línea de investigación, profundizando en la ecología de los hongos antárticos y su potencial biotecnológico, en un contexto donde estos ecosistemas enfrentan crecientes efectos del cambio climático.


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