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Astrónoma Tere Paneque lidera hallazgo sobre el cometa 3I/ATLAS: nació en un entorno de frío extremo

Astrónoma Tere Paneque lidera hallazgo sobre el cometa 3I/ATLAS: nació en un entorno de frío extremo
Crédito: NSF/AUI/NSF NRAO/M.Weiss

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Tiempo de lectura: 2 minutos La astrónoma chilena junto al investigador Luis E. Salazar Manzano utilizaron el radiotelescopio ALMA en el norte del país para detectar «agua pesada» en un objeto fuera del Sistema Solar.

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Una investigación liderada por la astrónoma y divulgadora chilena Teresa Paneque-Carreño, junto al estudiante de doctorado de la Universidad de Michigan Luis E. Salazar Manzano, logró la primera medición de agua deuterada (agua semipesada) en el cometa interestelar 3I/ATLAS.

Los datos, obtenidos mediante el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), confirman que este objeto se formó en un entorno de frío extremo, muy diferente a las condiciones que dieron origen al Sistema Solar.

Este hito científico fue publicado recientemente en la revista Nature Astronomy. Paneque-Carreño, académica de la Universidad de Michigan, actuó como investigadora principal del programa de Tiempo Discrecional del Director de ALMA, una modalidad reservada para observaciones de alta relevancia y urgencia técnica, permitiendo capturar datos únicos sobre este viajero interestelar.

Un fósil químico a -243 grados Celsius

Los cometas son objetos de interés, ya que preservan la composición del lugar donde nacieron. En el caso del 3I/ATLAS, el equipo científico se centró en el estudio del agua deuterada (HDO), también conocida como agua semipesada, una variante molecular donde un átomo de hidrógeno es reemplazado por deuterio. Lo sorprendente fue que este cometa contiene al menos 30 veces más agua semipesada que los cometas del Sistema Solar y más de 40 veces la cantidad presente en los océanos terrestres.

Según explicó Luis E. Salazar Manzano, el enriquecimiento de agua deuterada es un proceso extremadamente sensible a la temperatura. «Generalmente requiere temperaturas inferiores a unos 30 kelvin, o cerca de −243 °C«, señaló el investigador. Esta firma química sugiere que el sistema estelar de origen del 3I/ATLAS evolucionó de una manera mucho más fría y químicamente distinta a la de la Tierra, manteniendo estas propiedades intactas durante su travesía por el espacio profundo.

El descubrimiento es fundamental porque la proporción de deuterio e hidrógeno se estableció durante el Big Bang. Por lo tanto, al medir estas moléculas, los científicos están analizando las condiciones primordiales en las que nacen otros mundos en rincones distantes de la galaxia.

El desafío de observar cerca del Sol

El uso del complejo astronómico ubicado en el llano de Chajnantor fue clave para el estudio. Para observar el 3I/ATLAS, el equipo debió apuntar el telescopio apenas seis días después de que el cometa alcanzara su punto más cercano al Sol, una maniobra imposible para la mayoría de los telescopios ópticos, que se dañarían con el resplandor solar.

«La mayoría de los instrumentos no pueden apuntar al Sol, pero los radiotelescopios como ALMA sí pueden«, explicó la astrónoma chilena. «Pudimos observar el cometa apenas días después del perihelio, justo cuando asomaba tras su tránsito. Esto nos permitió obtener una medición de estas moléculas que no es posible con otros instrumentos».

Para sortear la dificultad de detectar el agua ordinaria (H₂O), que quedó bajo el umbral de detección, el equipo utilizó un modelo que infirió la producción de agua a través de líneas de metanol. Esto permitió confirmar que la composición del 3I/ATLAS es una anomalía comparada con los objetos locales.

 

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