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Piso pélvico: Cómo influye en la función sexual y el bienestar diario

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Tiempo de lectura: 2 minutos Romina Cortines, kinesióloga especialista, advierte sobre la importancia de no normalizar síntomas como la pérdida de orina y explica por qué los ejercicios genéricos no siempre son la solución.

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En el ámbito de la salud física, existe una zona del cuerpo que suele permanecer en el anonimato: el piso pélvico. Aunque muchas personas desconocen su ubicación o función exacta, se trata de un conjunto de músculos y ligamentos situados en la base de la pelvis que cierran la cavidad abdominal, actuando como una «hamaca» que sostiene órganos críticos como la vejiga, el útero y el recto en mujeres, y la próstata en hombres.

En conversación con Cooperativa Ciencia, Romina Cortínez, kinesióloga especialista de la Clínica CRL, destacó que mantener la funcionalidad de esta musculatura es vital para el control de esfínteres y una vida sexual plena. Sin embargo, existe una tendencia a normalizar patologías que tienen tratamiento. «Las personas tienden a pasar muchos años con síntomas y llegan a la consulta cuando ya tienen una incontinencia urinaria importante o prolapsos», advierte la profesional.

Si bien el piso pélvico está presente en ambos sexos, las mujeres están más expuestas a factores que debilitan esta zona. El embarazo y el parto son los desencadenantes más conocidos, pero no los únicos. El envejecimiento, la pérdida de estrógenos durante la menopausia, el estreñimiento crónico, el sobrepeso y las malas posturas juegan un rol determinante.

Factores de riesgo y síntomas

Un dato compartido por la especialista es que hasta un 60% de las mujeres podría presentar alguna pérdida de orina a lo largo de su ciclo vital. No obstante, los síntomas no se limitan a la incontinencia. El dolor pélvico crónico, las molestias durante las relaciones sexuales o el estreñimiento por causas musculares son señales que suelen ignorarse.

El deporte también juega un papel importante. Disciplinas de alto impacto, como el running o el levantamiento de pesas sin una técnica de respiración adecuada, pueden aumentar la presión abdominal y debilitar el soporte pélvico si no se compensan con un entrenamiento localizado. «No se trata de dejar el ejercicio, sino de integrar el cuidado del piso pélvico a la actividad física«, aclara Cortínez.

Ejercicios de Kegel: ¿Son efectivos?

Desde la década de los 40, los ejercicios de Kegel han sido la recomendación para fortalecer la pelvis. Sin embargo, la kinesióloga sugiere que estos pueden ser insuficientes o incluso contraproducentes si no son guiados.

«Hay condiciones que no están relacionadas con la falta de fuerza, sino con una musculatura excesivamente contraída o hiperpresión«, explica la profesional. En estos casos, realizar contracciones repetitivas sin supervisión puede agravar el dolor o la disfunción. Por ello, la evaluación profesional es indispensable para determinar si el paciente necesita ganar flexibilidad, fuerza o coordinación.

En el caso de los hombres, el cuidado del piso pélvico es igualmente relevante, especialmente tras cirugías de próstata o ante disfunciones eréctiles y eyaculatorias, donde la musculatura pélvica cumple un rol mecánico fundamental. La conclusión de la especialista es que cualquier escape de orina, por leve que sea, debe ser motivo de consulta.


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