Estudio de la Universidad de Chile valida terapia eléctrica para el dolor menstrual
Tiempo de lectura: 2 minutos Investigadores del Hospital Clínico de la Universidad de Chile demostraron que la estimulación transcutánea del nervio tibial reduce el dolor en adolescentes, ofreciendo una alternativa segura, de bajo costo y sin efectos secundarios.
La dismenorrea primaria, conocida comúnmente como dolor pélvico durante la menstruación, es una condición que afecta a entre el 40% y el 90% de las mujeres en edad reproductiva. En sus casos más severos —cerca del 15% de la población—, el dolor llega a ser incapacitante, provocando ausentismo escolar y laboral. Ante este escenario, un equipo de especialistas del Hospital Clínico de la Universidad de Chile (HCUCH) validó el uso de impulsos eléctricos de baja intensidad para mitigar estos síntomas.
El estudio, liderado por el Dr. Valentín Manríquez, jefe de la Unidad de Piso Pélvico del HCUCH, confirmó que la estimulación transcutánea del nervio tibial (TENS) tiene una efectividad comparable a los tratamientos farmacológicos tradicionales, como el ácido mefenámico, pero sin los riesgos gástricos o químicos asociados.
La técnica consiste en la aplicación de electrodos en la zona del tobillo (nervio tibial posterior). Aunque el estímulo se aplica lejos del vientre, su efecto es directo sobre la percepción del dolor uterino. Según explica el Dr. Manríquez, el objetivo es estimular un nervio periférico para generar un cambio a nivel del sistema nervioso central.
¿Cómo funciona esta tecnología?
«Desde el plexo sacro se controla la sensación en los órganos del piso pélvico: el recto, el útero, la vagina y la vejiga. Esa información viaja por la médula espinal y llega al cerebro. Lo que hacemos con el dispositivo TENS es modular la percepción del dolor; no intervenimos el útero directamente, sino que cambiamos la forma en que el sistema nervioso interpreta la señal de dolor», detalla el especialista.
Esta línea de investigación surgió tras el éxito de la terapia en pacientes con vejiga hiperactiva e incontinencia. Al probarlo en una interna de medicina que sufría dolores menstruales severos, los resultados fueron inmediatos, lo que dio paso a un proyecto Fonis para formalizar la evidencia científica en adolescentes.
Sin efectos secundarios
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la notable mejora en la calidad de vida. Pacientes que reportaban niveles de dolor de 9 en una escala de 10, lograron reducirlo a niveles leves (cercanos a 2) tras el tratamiento.
A diferencia de los antiinflamatorios no esteroidales (AINE) o los anticonceptivos hormonales, esta terapia eléctrica no presenta contraindicaciones. «Hay pacientes que no pueden usar fármacos por alergias o que, en el caso de buscar un embarazo, no pueden optar por anticonceptivos. Además, los medicamentos pueden causar irritación gástrica, cefaleas o efectos renales si se usan a largo plazo», advierte el ginecólogo.
El uso de dispositivos TENS representa, además, una ventaja económica y de autonomía. Se trata de una herramienta accesible, de bajo costo y autoaplicable, que permite a las pacientes manejar su tratamiento en casa, eliminando la «carga mental» de anticipar el dolor cada mes.
Hacia el tratamiento de la endometriosis
El siguiente paso de la investigación busca posicionar la estimulación del nervio tibial como parte del protocolo formal para tratar el dolor pélvico crónico asociado a la endometriosis, una enfermedad que afecta al 10% de las mujeres a nivel mundial y que suele ser difícil de diagnosticar y tratar.