Efecto suelo en Atacama: El factor geológico que causó daños estructurales tras el sismo de magnitud 6.4
Tiempo de lectura: 3 minutos Un estudio del proyecto Anillo EASER revela que la rigidez del terreno provocó que estructuras idénticas, separadas por solo metros, reaccionaran de forma opuesta ante el sismo del pasado 6 de junio de 2025.
El deterioro de la infraestructura asociado a eventos sísmicos suele vincularse directamente con la magnitud del temblor. Sin embargo, la evidencia científica recopilada tras el sismo de magnitud 6.4 que afectó a la Región de Atacama entrega otra perspectiva sobre los factores de riesgo reales en Chile.
El análisis en terreno demostró que los efectos del suelo donde se emplazan las estructuras son tanto o más importantes que la magnitud del sismo mismo. Según los datos del Proyecto Anillo EASER, el movimiento registró aceleraciones locales sorpresivas que alcanzaron el 44% de la aceleración de gravedad, una fuerza inusual para un sismo catalogado como mediano por la población chilena.
«Es algo que sabíamos de antes, pero hay muy pocas oportunidades en el mundo, en Chile, de identificar algo así tan cerquita. Porque algo que nosotros siempre pensamos es que no puede ser que un edificio se diseñe distinto al frente de la calle de al lado, porque no cambian las condiciones tanto. Y en este caso justo sí cambiaron, y cambian bastante las condiciones geotécnicas», explica Gonzalo Montalva, director del proyecto y académico de la Universidad de Concepción.
La necesidad de actualizar la normativa sísmica
Uno de los puntos clave que menciona el experto tiene relación con la planificación técnica antes de edificar. Los mapas geológicos actualizados de Sernageomin muestran que un mismo proyecto inmobiliario puede estar dividido internamente por dos unidades geológicas completamente distintas en su composición y firmeza.
El problema radica en que la norma exige prospecciones geotécnicas generales, pero no obliga a realizarlas en cada punto crítico de un terreno extenso. Esto abre la puerta a que las constructoras asuman una rigidez de suelo uniforme para todo un proyecto, ignorando variaciones de suelo blando que amplifican los movimientos sísmicos.
Para mitigar este riesgo, los investigadores proponen incorporar estos antecedentes geológicos directamente en las exigencias de la normativa nacional. Si un plano oficial indica la presencia de dos tipos de suelo, los ensayos deberían ser obligatorios en ambas zonas para diseñar fundaciones con resistencias diferenciadas.
«La normativa chilena también así lo exige, que se hagan estas prospecciones, pero no que se hagan en todos los puntos de un proyecto. Imagínate un proyecto habitacional de muchas, muchas casas, se hacen varias prospecciones, pero no en todos los lugares. Entonces uno puede vislumbrar que hayan errores como esto, o sea, es factible que ocurra», señala Montalva.
La brecha sísmica de Atacama
La Región de Atacama está identificada por la ciencia como una zona de brecha sísmica, lo que significa que existe energía acumulada suficiente para generar un terremoto de magnitud superior a 8.0 en cualquier momento.
El hecho de que un sismo menor a 7.0 haya provocado daños estructurales en Copiapó capta la atención de los expertos. Montalva destaca que resulta urgente revisar el comportamiento que tendrán estas mismas estructuras ante un evento mayor que liberará magnitudes de energía exponencialmente más destructivas.
La física sísmica indica que el salto entre cada unidad de magnitud implica un incremento de energía de aproximadamente 32 veces. Por lo tanto, documentar estas anomalías locales permite a las autoridades y alcaldías tomar medidas correctivas y estructurales antes de que ocurra el evento principal.
«Lo que es importante llamar la atención es que este estos daños no ocurrieron con un terremoto mayor que ocho, son con un terremoto menor a siete, y harto menor 6,4. Tenemos que prepararnos para cuando venga el más grande, que como digo, puede venir en cualquier momento, eh para que no existan estos daños que que puedan ser mucho mayores», advirtió el académico.
Ciencia abierta y la devolución de datos a la comunidad
Frente a este escenario, el equipo integrado por académicos de la Universidad de Concepción, la Universidad Católica y la Universidad de Chile implementó una estrategia de divulgación científica directa con los residentes de las estructuras afectadas.
A través de videoconferencias, los profesionales explicaron a los vecinos los resultados de las mediciones de los sensores portátiles. El objetivo fue detallar de manera didáctica por qué la sensación de movimiento fue tan violenta en sus hogares a pesar de la baja magnitud reportada en los medios.
Esta experiencia de vinculación permitió reducir la alarma pública mediante datos objetivos y rigurosos. Además, sirvió como un espacio de formación para los estudiantes del proyecto, quienes representan a las futuras generaciones de ingenieros y científicos del país.