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Estudio propone modelo para mejorar la formación de futuros profesores de matemáticas

Estudio propone modelo para mejorar la formación de futuros profesores de matemáticas

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Tiempo de lectura: 3 minutos La investigación identificó las principales dificultades que enfrentan los estudiantes al pasar de la enseñanza media a la universidad y desarrolló una metodología replicable para fortalecer su autonomía y razonamiento matemático.

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El paso desde la enseñanza media a la educación superior representa uno de los mayores desafíos para quienes ingresan a la carrera de Pedagogía en Matemáticas. Las diferencias en la forma de abordar los problemas, el nivel de autonomía exigido y la necesidad de construir soluciones propias suelen generar dificultades durante los primeros años de formación.

Con el objetivo de enfrentar esta brecha, la académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, Leslie Jiménez, junto a la investigadora Macarena Flores, de CY Cergy Paris University, desarrollaron un estudio que propone un modelo para facilitar la transición entre ambos niveles educativos.

La investigación, publicada en la revista EURASIA Journal of Mathematics, Science and Technology Education, fue aplicada a 50 estudiantes de primer año de Pedagogía en Matemáticas y plantea una metodología que puede ser replicada por otras instituciones formadoras de docentes.

Un modelo para enfrentar el salto entre el colegio y la universidad

Primero, las investigadoras analizaron las diferencias entre los programas de matemáticas de enseñanza media y los universitarios para identificar los principales puntos de quiebre.

Luego, transformaron una tarea escolar tradicional en una actividad abierta que exigía a los estudiantes tomar decisiones, construir modelos y justificar sus respuestas. Finalmente, aplicaron la experiencia con alumnos de primer año y estudiaron sus procesos de trabajo mediante herramientas colaborativas y registros de sus actividades.

Los resultados mostraron que las mayores dificultades no estaban relacionadas con la aplicación de fórmulas o procedimientos matemáticos, sino con habilidades previas como interpretar situaciones, identificar variables relevantes y decidir cómo resolver un problema.

«La tarea del colegio no permite muchas tomas de decisiones: más bien entrega una seguidilla de tareas simples que te dice todo lo que hay que hacer. La adaptación que nosotras hicimos fue pasarla a una tarea compleja, para que pueda pertenecer a la universidad y se trabajen las habilidades que se quieren adquirir ahí«, explicó Leslie Jiménez.

Más allá de los cálculos

Para la experiencia, los estudiantes debieron resolver un problema de optimización relacionado con el diseño de una canaleta para transportar agua. A diferencia de la versión escolar, la actividad no incluía diagramas ni indicaciones detalladas, por lo que los participantes tuvieron que construir sus propias representaciones del problema.

El análisis permitió observar que varios grupos presentaron dificultades para determinar qué información era relevante y cómo modelar matemáticamente la situación. Según las investigadoras, esto demuestra que el desafío universitario no radica únicamente en realizar cálculos complejos, sino en comprender el problema y justificar las decisiones tomadas durante el proceso.

«El salto entre niveles no es solo de contenido. En la universidad se espera que los estudiantes funcionen con más autonomía, menos guía y gestionando la incertidumbre del proceso. Eso no ocurre solo«, advirtió la académica.

Herramientas para fomentar la autonomía

Otro de los hallazgos destacados fue el uso de GeoGebra como herramienta de razonamiento y exploración matemática. Aunque habitualmente se utiliza para representar gráficos, en esta experiencia los estudiantes recurrieron al software para probar ideas, verificar resultados y construir argumentos.

Además, el trabajo incorporó pizarras digitales colaborativas que permitieron observar el proceso de pensamiento de los estudiantes y no solo las respuestas finales. Esto facilitó el seguimiento de cómo evolucionaban sus estrategias y capacidades de análisis durante el desarrollo de las actividades.

Las conclusiones del estudio apuntan a que reducir la brecha entre la enseñanza media y la universidad requiere promover metodologías que favorezcan la exploración, el trabajo colaborativo y la autonomía. Según las autoras, estos elementos no solo fortalecen la formación matemática de los futuros docentes, sino que también contribuyen a que desarrollen mejores herramientas para enseñar en sus futuras salas de clases.


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