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Vitrificación de ovocitos: Especialista responde sobre edad ideal, costos y realidades de la técnica

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Tiempo de lectura: 2 minutos En un contexto de postergación de la maternidad y caída en las tasas de natalidad, Abril Salinas, presidenta de la Sociedad Chilena de Medicina Reproductiva, explica los alcances de lo que muchos consideran un «seguro reproductivo».

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En los últimos años, la decisión de postergar la maternidad por razones profesionales, personales o de salud ha impulsado un creciente interés por la vitrificación de ovocitos, conocida como el congelamiento de óvulos.

Abril Salinas, ginecóloga y presidenta de la Sociedad Chilena de Medicina Reproductiva, destaca que, tras la pandemia, las consultas sobre la reserva ovárica y la preservación de la fertilidad han visto un aumento sostenido en las clínicas.

Uno de los mitos más comunes es que la técnica puede realizarse con el mismo éxito a cualquier edad. Sin embargo, Salinas es enfática: «El tiempo reproductivo queda congelado a la edad en la que se vitrificaron esos ovocitos«. Esto significa que un óvulo congelado a los 32 años mantendrá su calidad y potencial reproductivo aunque se utilice a los 45.

«La edad ideal para realizar este procedimiento es antes de los 35 años, y preferentemente entre los 30 y 32″, señala la jefa del programa de fertilización in vitro en el Instituto de Investigaciones Materno Infantil (IDIMI) de la Universidad de Chile. Si bien los ovocitos pueden ser utilizados hasta los 49 años, la probabilidad de éxito de un embarazo futuro depende directamente de la juventud de la célula al momento de ser extraída.

10 días para un «seguro reproductivo»

El proceso de vitrificación es una técnica ambulatoria que dura aproximadamente entre 10 y 11 días. Comienza con el primer día de la regla, iniciando una etapa de estimulación ovárica mediante el uso de hormonas externas. Durante este periodo, se realizan seguimientos con ecografías transvaginales para monitorear el crecimiento de los folículos.

Una vez que alcanzan el tamaño adecuado, se programa la aspiración folicular en pabellón. «Es un procedimiento que se realiza bajo sedación, por lo que la paciente no siente dolor», explica Salinas. Tras la extracción, el laboratorio evalúa la calidad de los ovocitos y procede a su vitrificación —una técnica de enfriamiento ultrarrápido— para luego almacenarlos en tanques de nitrógeno líquido. El objetivo ideal es lograr congelar entre 8 y 15 óvulos para ofrecer una tasa de éxito razonable en el futuro.

Costos y desafíos de cobertura en el sistema de salud

A pesar del avance tecnológico, el acceso sigue siendo la principal barrera en Chile. Salinas detalla que el costo del tratamiento oscila actualmente entre los 3,5 y 4 millones de pesos, cifra que varía según la cantidad de medicamentos necesarios para la estimulación, los cuales representan una parte importante del presupuesto.

A esto se suma la falta de cobertura financiera. «Actualmente, en Chile la preservación de fertilidad no está codificada por FONASA ni cuenta con cobertura implícita en los seguros de salud», advierte la especialista. Para la comunidad científica y médica, avanzar hacia una subvención o codificación de este procedimiento es clave, no solo para combatir la infertilidad, sino para permitir que las mujeres tomen decisiones reproductivas sin la presión del reloj biológico.

La experta aclara que la vitrificación no es una garantía absoluta. «No asegura un embarazo en un 100%, porque influyen otros factores como la calidad espermática y la formación del embrión, pero sí permite mantener el potencial de fertilidad que la mujer tenía al momento de congelar», concluye.


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