El ejercicio físico mejoraría la memoria en personas con esquizofrenia
Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación internacional constató que la actividad física sistemática, en especial de tipo aeróbico, produce mejoras cognitivas medibles en pacientes con este diagnóstico.
Durante décadas, el abordaje clínico de la esquizofrenia ha estado centrado prioritariamente en el tratamiento farmacológico y el apoyo psiquiátrico. Sin embargo, un nuevo metaanálisis internacional publicado en la revista científica Sports, y en el que participó el Dr. Christian Campos, decano de la Facultad de Ciencias de la Rehabilitación de la Universidad Andrés Bello (UNAB), aporta evidencia sobre el impacto de la actividad física en el rendimiento cerebral.
La esquizofrenia es un trastorno severo que suele asociarse de manera inmediata a episodios de delirios o alucinaciones. Pese a ello, son los déficits en las funciones cognitivas —como la atención sostenida, la planificación, el control de impulsos y la resolución de problemas— los factores que más limitan la autonomía personal y la inserción laboral de los pacientes.
Para dimensionar el efecto del movimiento sobre estas facultades, el equipo examinó más de 1.500 publicaciones científicas globales, seleccionando las investigaciones metodológicamente más rigurosas. Tras el análisis, los investigadores detectaron que la memoria de trabajo presentó avances estadísticamente significativos en las personas que completaron programas de ejercicio físico, destacando especialmente el entrenamiento aeróbico.
«La memoria de trabajo es indispensable para actividades tan cotidianas como seguir instrucciones, recordar información mientras realizamos una tarea o mantener una conversación», explicó el Dr. Christian Campos. Según detalla el especialista de la UNAB, identificar herramientas no farmacológicas que fortalezcan este mecanismo representa una noticia positiva para pacientes, familias y equipos clínicos, al incidir directamente en su bienestar diario.
Un cambio de paradigma en la salud mental
El trabajo internacional también visibiliza la problemática del sedentarismo crónico. Las personas diagnosticadas con esquizofrenia presentan altos niveles de inactividad física, lo que dispara las tasas de obesidad, diabetes y patologías cardiovasculares.
Frente a esta realidad, los autores señalan que el movimiento corporal actúa como un estímulo neurobiológico capaz de fomentar la neuroplasticidad, es decir, la capacidad intrínseca del cerebro para remodelarse y establecer nuevas conexiones neuronales.
«Muchas veces existe la percepción de que las intervenciones en salud mental deben limitarse al ámbito farmacológico o psicológico. Sin embargo, el cuerpo y el cerebro funcionan de manera integrada«, enfatizó el Dr. Campos.
Aunque los investigadores precisan que aún se requieren ensayos adicionales para estandarizar la dosis, intensidad y duración idónea de los entrenamientos, el estudio sienta un precedente claro sobre el rol rehabilitador del deporte. En palabras del académico chileno, el gran desafío es transformar esta evidencia en políticas públicas concretas dentro de los centros de salud.