Estudio propone ampliar la protección del centro histórico de La Serena a sus usos y prácticas sociales
Tiempo de lectura: 2 minutos La investigación de la académica de la Universidad de La Serena, Alma Ponce, plantea que el valor patrimonial de plazas, calles y otros espacios depende de su arquitectura, de las actividades que allí se desarrollan y de la memoria construida en torno a ellas.
El patrimonio de una ciudad no está compuesto únicamente por sus edificios históricos, también se construye a partir de los espacios que las personas habitan, las actividades que se desarrollan en ellos y las experiencias y recuerdos que se acumulan con el paso del tiempo. Es así como plazas, calles y lugares de encuentro adquieren valor tanto por sus características físicas como por la vida cotidiana que se desarrolla en ellos.
De esta relación entre el espacio, las prácticas sociales y la memoria surge el concepto de “Patrimonio Escénico”, una forma de comprender el patrimonio urbano como una realidad viva, donde aquello que ocurre en un determinado lugar también forma parte de su valor patrimonial.
Esta mirada cobra especial relevancia en ciudades como La Serena, cuyo centro histórico concentra numerosos inmuebles y espacios protegidos. La académica del Departamento de Arquitectura de la Universidad de La Serena, Alma Ponce Sánchez, estudió este fenómeno en la Zona Típica de esta ciudad, identificando cómo estos distintos componentes se relacionan y qué desafíos plantea su incorporación a la conservación y gestión patrimonial.
Patrimonio vivo
La investigadora aseguró que “el Patrimonio Escénico es una manera de comprender el patrimonio urbano como una realidad viva, en la que convergen el espacio que corresponde al soporte material; el acto, que se refiere a las prácticas sociales que ocurren ahí; y el tiempo, que incorpora la memoria y los significados que van acumulándose en el lugar”.
“El patrimonio no reside exclusivamente en el objeto arquitectónico, sino en la relación entre ese soporte físico y la vida que lo ocupa y transforma, enfoque que permite cambiar la mirada sobre el vacío urbano, ya que una plaza, un atrio o un ensanche dejan de ser espacios entre edificios y pasan a reconocerse como escenarios activos, donde la arquitectura y las prácticas sociales dan vida al patrimonio”, agregó.
La doctora en Urbanismo también detalló que “en La Serena, esta perspectiva puede ampliar la protección de su Zona Típica, ya que si bien existen herramientas para regular los edificios patrimoniales, resulta más difícil proteger los usos y memorias que dan sentido a esos lugares”.
Al respecto, Ponce sostuvo que “uno de los principales hallazgos fue comprobar que los espacios abiertos del centro histórico funcionan como una red de escenarios interconectados. Identificamos 33 espacios asociados a Monumentos Nacionales o Inmuebles de Conservación Histórica, cuyo valor aumenta cuando forman parte de recorridos, conectan distintos puntos o concentran actividades sociales”.
Desafíos y posibles soluciones
Esta investigación también puso en evidencia algunos desafíos para la protección de la Zona Típica de La Serena, principalmente en la incorporación de los usos y prácticas sociales que forman parte de estos espacios y contribuyen a su valor patrimonial.
Respecto a esto, la Dra. Ponce señaló que “el desafío es pasar del monumento aislado a la escena patrimonial, considerando conjuntamente el edificio, el espacio abierto, sus usos y su transformación en el tiempo”.
A partir de estos resultados y como parte de la investigación, Ponce propuso la creación de una Ficha de Evaluación Escénica para llevar el concepto de Patrimonio Escénico a la gestión urbana, que según ella “busca llevar esta concepción del patrimonio a una herramienta de gestión, ya que a diferencia de una ficha tradicional, considera las características físicas de un inmueble, y evalúa conjuntamente el espacio, el acto y el tiempo, incorporando las actividades, sus protagonistas y la memoria asociada al lugar”.