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Demuestran que dinosaurios y aves no heredaron la capacidad de volar de un ancestro común

Demuestran que dinosaurios y aves no heredaron la capacidad de volar de un ancestro común
Créditos: Wang, X., Ji, Y., Cau, A.

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Tiempo de lectura: 2 minutos Durante años los paleontólogos han debatido si la capacidad de volar, o planear, surgió una sola vez en un ancestro compartido o si las características para ello evolucionaron de forma independiente.

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Un equipo internacional compuesto por científicos de China e Italia, halló un nuevo dinosaurio con plumas en el noreste del país asiático, lo cual ha permitido demostrar que los dinosaurios y las aves no heredaron la capacidad de vuelo de un ancestro común, sino que desarrollaron las habilidades de manera independiente y convergente.

Los investigadores hallaron en la formación geológica Jiufotang (China) un ejemplar de microrraptorino excepcionalmente bien conservado. Este yacimiento del Cretácico Inferior alberga fósiles de estos pequeños dinosaurios con plumas y alas de entre 145 y 100 millones de años de antigüedad.

Bautizado Norellraptor barsboldi, el fósil analizado ha cambiado lo que se sabía sobre cómo los dinosaurios conquistaron los cielos.

Dinosaurios emplumados

Los microrraptorinos eran pequeños dinosaurios depredadores parecidos a las aves y parientes cercanos de éstas. Hasta ahora, los fósiles descubiertos mostraban que algunos microrraptorinos tenían plumas largas tanto en las extremidades anteriores como en las posteriores, lo que sugiere que podrían haber estado adaptados para el vuelo.

Durante mucho tiempo, los paleontólogos han debatido acerca de si la capacidad de volar o planear surgió una sola vez en el ancestro común de los Parave, grupo que incluye a los microrraptorinos y las aves, o si las características necesarias para ello evolucionaron de forma independiente en múltiples ocasiones.

El estudio describe un fósil de 57 centímetros que conserva partes de su plumaje y que, según los análisis, tenía al menos tres años al morir. No obstante, pese a compartir gran número de estructuras, los investigadores creen que aves y dinosaurios no heredaron un «mapa de diseño» único, sino que desarrollaron sus aparatos de vuelo de una manera completamente «independiente y convergente», en respuesta a necesidades similares y a distintas presiones evolutivas.

Evoluciones distintas

Según la investigación que publica Nature Communications, la prueba principal de esta separación reside en el orden en que evolucionaron sus cuerpos, el cual siguió una trayectoria completamente opuesta.

El estudio detalla que en las aves, la evolución transformó primero la cintura pectoral y las articulaciones del ala antes de modificar la mano. Mientras que en los microrraptorinos como Norellraptor, las primeras transformaciones consistieron en acortar los huesos de los dedos para reducir su función de agarre. Pasó mucho tiempo para que surgiera el esternón alargado y las modificaciones en los hombros.

Además, el análisis microscópico de los huesos del brazo de Norellraptor demostró que sus extremidades crecían a ritmos discontinuos y muy particulares.

En definitiva, el estudio de Norellraptor desmonta el paradigma del origen único del vuelo y revela que la capacidad de volar no fue un invento único en la historia de los dinosaurios, sino un ‘experimento evolutivo’ que la naturaleza repitió con éxito por caminos totalmente distintos.


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