Estudio revela que el canto de las aves comparte patrones con el habla humana
Tiempo de lectura: 2 minutos Los resultados sugieren que estos patrones podrían responder a mecanismos biológicos comunes, más allá de la capacidad de aprender sonidos.
El canto de un ave y una conversación humana pueden parecer muy distintos. Sin embargo, ambos comparten características como ritmos regulares, pequeños cambios de tono y una tendencia a alargar los sonidos al final de las frases. Así lo plantea un estudio que comparó las vocalizaciones de 367 especies de aves con registros de habla y canciones humanas.
La investigación, publicada en la revista Science, fue realizada por especialistas afiliados a centros de Canadá, Estados Unidos y Reino Unido. El equipo reunió y analizó más de 74.500 elementos vocales para explorar qué patrones se repiten entre especies y cuáles también aparecen en las voces humanas.
Las grabaciones de aves proceden de XenoCanto, una plataforma de ciencia ciudadana que reúne sonidos de fauna silvestre de todo el mundo. Para la comparación con humanos, los investigadores utilizaron bases de datos públicas con vocalizaciones en 52 idiomas.
¿Qué tienen en común el canto de las aves y la voz humana?
Los investigadores identificaron patrones ampliamente compartidos entre las aves y comprobaron que la gran mayoría también aparece en el canto y el habla de distintas culturas humanas. Entre ellos destacan los intervalos pequeños de tono, los ritmos regulares y predecibles, y la prolongación de la última sílaba de una frase. También observaron variaciones de tono adaptadas al contexto social.
Según Logan James, biólogo de la Universidad McGill y uno de los autores, estas semejanzas podrían explicarse parcialmente por mecanismos biológicos comunes, y no solo por la capacidad de aprender a vocalizar. El investigador plantea que cambiar drásticamente de tono entre notas resulta difícil tanto para las aves como para las personas. Asimismo, el alargamiento de los sonidos al final de una frase podría relacionarse con los patrones respiratorios utilizados durante la vocalización.
Estas coincidencias ofrecen una vía para estudiar cómo distintas especies producen sonidos y procesan la información auditiva.
Aprender a cantar no explica todas las similitudes
El análisis incluyó cuatro grupos de aves: pájaros cantores, colibríes, suboscinos y chotacabras. La selección permitió comparar especies que aprenden sus vocalizaciones con otras cuyos cantos son innatos.
Los pájaros cantores y los colibríes aprenden imitando a otros individuos, una capacidad que también tienen los seres humanos. En cambio, los suboscinos y los chotacabras no requieren ese aprendizaje para desarrollar sus vocalizaciones.
Como el habla y el canto humanos se aprenden, el equipo esperaba encontrar mayores semejanzas con las aves que también adquieren sus sonidos mediante imitación. Sin embargo, encontró muy pocas pruebas que respaldaran esa hipótesis.
El resultado sugiere que compartir la capacidad de aprendizaje vocal no basta para explicar cómo se organizan los sonidos en ambos grupos.
Una ventana a los fundamentos biológicos del habla
El estudio también identificó diferencias entre aves y humanos, además de variaciones entre las propias especies de aves. Factores como el tamaño corporal, la fisiología respiratoria y la anatomía vocal contribuyen a determinar la producción y organización de los sonidos.
Algunos grupos de aves se parecen más a las personas en aspectos específicos de la vocalización. Por ello, los autores plantean que podrían servir como modelos para investigar los fundamentos biológicos del habla y comprender mejor qué mecanismos compartimos al comunicarnos mediante sonidos.