Desarrollan herramienta para medir envejecimiento biológico a través del habla
Tiempo de lectura: 3 minutos El estudio fue realizado en habitantes adultos latinoamericanos de diversas edades, sanos, con algún deterioro cognitivo y provenientes de cinco países, lo cual robustece la evidencia de la parte sur de América, históricamente subrepresentada en investigaciones en esta materia.
El «reloj del habla». Así define el equipo internacional de científicos que colaboró en su desarrollo, a esta herramienta capaz de evaluar el envejecimiento biológico de una persona y sus potenciales problemas cognitivos.
Los participantes fueron 2.928; tenían entre 18 y 88 años, con un promedio de 65 años; y provenían de Argentina, Chile, Colombia, México y Perú. Entre ellos, además, había adultos sanos y otros con deterioro cognitivo leve, alzhéimer y formas de demencia frontotemporal.
Los investigadores estudiaron cientos de rasgos que reflejan cómo hablan las personas y qué dicen, incorporando la velocidad del habla y las pausas, el tono, el contenido emocional, el vocabulario, la precisión semántica y la cantidad y organización de la producción verbal, entre otros aspectos.
Luego, entrenaron al «reloj del habla» mediante el análisis automatizado de las características acústicas y lingüísticas de los participantes. Finalmente, los modelos de aprendizaje automático combinaron esas características para estimar la edad cronológica e identificar brechas con la edad biológica o el envejecimiento que aparenta realmente su cuerpo.
Lo que dice el habla
Entre los hallazgos, publicados en la revista Science Advances, el «reloj del habla» logró detectar qué personas estaban sanas y qué otras presentaban deterioro cognitivo leve y distintos tipos de demencia.
En ese escenario, los investigadores observaron que las personas cuya edad del habla parecía mayor de lo esperado para su edad cronológica también mostraban signos de envejecimiento acelerado en pruebas clínicas.
Por otra parte, los participantes sanos presentaban las brechas de edad del habla más reducidas, mientras que se observaban diferencias progresivamente mayores en la enfermedad de Alzheimer y en las distintas formas de demencia frontotemporal.
El estudio muestra también que una mayor aceleración de la edad del habla se asoció también con un peor rendimiento cognitivo global, de la función ejecutiva, de las capacidades funcionales y de varias formas de memoria.
Además, la diferencia entre la edad real de una persona y su edad predicha a partir del habla también se asoció con múltiples marcadores independientes del envejecimiento biológico, la salud cerebral, la cognición, la situación social y la demencia.
Por último, los científicos también comprobaron que el habla transmite una especie de señal social: su envejecimiento acelerado respecto a la edad cronológica se asocia a un contexto social desfavorable a lo largo de la vida (peor situación económica, alimentación, atención sanitaria, etc) tanto para personas sanas como para aquellas con demencia.
Importancia
El autor principal del artículo, Agustín Ibáñez, director científico del BrainLat de la Universidad Adolfo Ibáñez e investigador en Salud Cerebral en la Facultad de Medicina del Trinity College de Dublín, explica que «nuestra voz parece contener mucha más información sobre el envejecimiento de lo que sabíamos hasta ahora. Esto plantea la posibilidad de que pueda ser usada como método complementario de diagnóstico».
Ibáñez recuerda que «muchas de las medidas actuales para evaluar el envejecimiento biológico requieren escáneres de resonancia magnética, muestras de sangre, análisis moleculares o evaluaciones clínicas especializadas». El habla, por el contrario, puede grabarse a distancia, de forma repetida, de manera no invasiva y a un costo muy bajo.
No obstante, los autores recuerdan que el ‘reloj del habla’ aún no es una prueba diagnóstica de la demencia. El estudio tampoco establece si un perfil del habla que denota mayor edad sirve para predecir quién desarrollará posteriormente un deterioro cognitivo o demencia.
Por lo tanto, y antes de su implementación clínica, serán necesarios estudios adicionales y la validación en otros idiomas y culturas. «Aun así, nuestros resultados son sorprendentes, ya que la voz de una persona puede ofrecer una lectura extraordinariamente concisa de múltiples dimensiones del envejecimiento», concluye Ibáñez.