Alta presencia de cicuta tras las lluvias: cómo identificarla y evitar peligros
Tiempo de lectura: 2 minutos Su parecido con especies comestibles como el perejil y el cilantro puede favorecer su ingestión accidental. Especialistas advierten que puede provocar parálisis e insuficiencia respiratoria si se ingiere.
La proliferación de cicuta (Conium maculatum) tras las recientes lluvias en distintas zonas de Chile encendió las alertas de especialistas, debido al riesgo de intoxicaciones graves que representa esta planta silvestre.
Su parecido con especies comestibles como el perejil y el cilantro puede favorecer su ingestión accidental, con consecuencias que incluso pueden provocar la muerte.
Efecto neuromuscular
Uno de los principales peligros de la cicuta es la presencia de coniína, un compuesto tóxico que afecta la comunicación entre el sistema nervioso y los músculos.
Fernando Ortiz, académico de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile, explicó que esta sustancia «inhibe la comunicación entre el sistema nervioso y los músculos que controlan tus extremidades».
El especialista advirtió que «actúa rápidamente: se demora entre 30 minutos a una hora en tener sus primeras acciones en las piernas, luego esto va subiendo hacia tu tronco, actúa en tus brazos y finalmente termina alterando tu musculatura respiratoria».
Por su parte, Fernando Torres, toxicólogo y director de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, explicó que la cicuta contiene alcaloides que pueden provocar un bloqueo neuromuscular y evolucionar hacia una parálisis.
Además, alertó que todas las partes de la planta son tóxicas y que sus características externas «no bastan para determinar si una planta es segura para el consumo».
Sintomatología de urgencia
Desde el ámbito clínico, Christian González, médico jefe del Servicio de Urgencia de Clínica Santa María, precisó que la coniína «bloquea la transmisión nerviosa a nivel ganglionar y de la unión neuromuscular, provocando parálisis muscular, compromiso de conciencia e incluso convulsiones».
Entre las primeras manifestaciones de intoxicación se encuentran náuseas, vómitos, mareos, dolor abdominal y salivación excesiva.
La aparición de debilidad muscular progresiva, dificultades para caminar o problemas respiratorios también constituyen una señal de alarma.
Identificación y prevención
Según los antecedentes del Instituto de Salud Pública (ISP), la cicuta puede alcanzar los 2,5 metros de altura y presenta tallos huecos, lisos y con manchas violáceas, hojas muy divididas y pequeñas flores blancas agrupadas en forma de paraguas.
Ante una posible ingestión, los especialistas recomiendan acudir inmediatamente a un servicio de urgencia, sin inducir el vómito ni administrar remedios caseros.
No existe un antídoto específico, por lo que el tratamiento requiere atención hospitalaria y monitoreo de las funciones respiratorias y cardiovasculares.
La prevención es fundamental: evitar recolectar o consumir plantas silvestres sin identificación botánica confiable y mantener especial vigilancia sobre niños y mascotas en espacios donde crece esta especie.