Expedición al Glaciar Unión: Documental revela los desafíos de hacer ciencia en la Antártica profunda
Tiempo de lectura: 2 minutos En un registro de casi media hora, el equipo de investigadores del Centro de Tecnologías Ambientales (CETAM) de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM), se aventuró a mil kilómetros del Polo Sur, para mostrar los efectos de la contaminación en los deshielos.
La ciencia antártica es una labor de resistencia, precisión y aventura. Para acercar esta realidad al público, el Centro de Tecnologías Ambientales (CETAM) de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM) realizó el documental «ECA 60 – Expedición al Glaciar Unión, una experiencia en la Antártica profunda». Este registro, no solo narra la última campaña en la estación, sino que advierte sobre los peligros que acechan a la criósfera.
Esta producción, financiada por el Instituto Antártico Chileno (INACH) y apoyada por la Fuerza Aérea de Chile (FACh), recopila el trabajo realizado durante las últimas tres Expediciones Científicas Antárticas (ECA), donde muestran cómo se desarrolla la ciencia de frontera en uno de los lugares más hostiles del planeta.
El documental se centra en la campaña realizada en el Glaciar Unión, una ubicación estratégica situada cerca del Polo Sur, donde Chile mantiene una de las tres únicas bases en la zona, compartiendo territorio con estaciones de China y Estados Unidos. En este laboratorio natural, el equipo del CETAM ha liderado estudios cruciales sobre la química atmosférica y la criósfera.
El carbono negro y sus efectos en los deshielos
Otro de los ejes centrales de este trabajo es la investigación sobre el Carbono Negro (Black Carbon). A diferencia de los gases de efecto invernadero tradicionales que atrapan el calor en la atmósfera, el carbono negro es un material particulado (hollín) que, al depositarse sobre la nieve y el hielo, oscurece la superficie.
Durante la expedición, el equipo liderado por el Dr. Francisco Cereceda, director del CETAM, midió este y otros compuestos, como el ozono troposférico, aerosoles y compuestos orgánicos volátiles. La importancia de estas mediciones radica en el efecto albedo: la capacidad de la nieve blanca para reflejar la radiación solar. Cuando las partículas oscuras contaminan la nieve, esta absorbe más calor en lugar de reflejarlo, lo que acelera el derretimiento de los glaciares.
Junto al Dr. Cereceda, participó el destacado glaciólogo Dr. Gonzalo Barcaza, cuya labor se centró en entender la dinámica física del hielo en respuesta a estos forzantes climáticos. Además, la misión fortaleció lazos internacionales con la participación del Dr. Hans Moosmüller, del Desert Research Institute (DRI) de Estados Unidos, un referente mundial en óptica atmosférica y aerosoles.
Los datos recabados en Glaciar Unión son de gran interés porque, al tratarse de una zona con mínima intervención humana directa, permite a los científicos distinguir entre la contaminación local y la que viaja miles de kilómetros desde los continentes industrializados a través de la atmósfera, depositándose finalmente en el polo.
Aquí puedes ver el documental completo: