Idelisa Bonnelly: La bióloga marina que luchó por proteger a las ballenas jorobadas
Tiempo de lectura: 2 minutos Reconocida internacionalmente como la “madre de la conservación marina en el Caribe”, la científica Idelisa Bonnelly impulsó la creación del primer santuario del Atlántico Norte para mamíferos marinos.
Nacida en 1931 en Santiago de los Caballeros, en República Dominicana, Idelisa Bonnelly descubrió su vocación científica observando la biodiversidad en los acantilados de Santo Domingo. Sin embargo, su inquietud por descifrar la dinámica de los ecosistemas marinos chocó rápidamente con la realidad de su país: a mediados del siglo XX no existían facultades de ciencias ni programas dedicados a la biología marina.
Ante la falta de alternativas locales, Bonnelly emigró a Estados Unidos. En 1956 obtuvo su licenciatura en Biología Marina en la Universidad de Columbia, seguida de una maestría en la Universidad de Nueva York. Su paso como investigadora en el Acuario de Nueva York, bajo la mentoría de figuras como Ross Nigrelli y Sophie Jakowska, consolidó su perfil en bioquímica, parasitología e histoquímica.
Tras la caída de la dictadura de Rafael Trujillo en 1961, decidió volver a su tierra natal para suplir el vacío académico existente. En 1966 fundó el Instituto de Biología Marina —hoy Centro de Investigación de Biología Marina (CIBIMA)— dentro de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Posteriormente, impulsó la creación de la primera Escuela de Biología del país, formando a los primeros cuadros científicos nacionales con equipamiento que muchas veces debió ser rescatado y reparado por el propio equipo.
La gesta por el Santuario de Ballenas Jorobadas
Durante las décadas de 1970 y 1980, mientras el CIBIMA establecía las primeras vedas de especies comerciales como langostas y cangrejos, Bonnelly concentró sus esfuerzos en frenar la declinación de los mamíferos marinos amenazados por la actividad humana.
En 1986 lideró una intensa campaña científica y ciudadana que culminó con la creación del Santuario de los Bancos de la Plata y la Navidad, la primera área marina protegida para ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) en todo el océano Atlántico y una de las pioneras a nivel global. Bonnelly demostró que esta zona era el área de reproducción y parto más relevante de la cuenca atlántica para esta especie.
Su modelo integró investigación científica, políticas públicas y turismo sustentable comunitario a través del avistamiento de cetáceos en la Bahía de Samaná, transformando antiguos caladeros de sobrepesca en un referente internacional de co-manejo ambiental. Más tarde, en 1991, extendió este trabajo fundando la Fundación Dominicana de Estudios Marinos (Fundemar).
Liderazgo femenino y ciencia aplicada para el desarrollo
La trayectoria de Bonnelly le valió distinciones como la Medalla Marie Curie de la UNESCO (2009) y el reconocimiento de la BBC en 2013 como una de las científicas más influyentes de la región. No obstante, uno de sus mayores orgullos fue la democratización del acceso femenino a la ciencia. En una época en que las áreas STEM estaban dominadas por hombres, reclutó y capacitó a técnicas y farmacéuticas para reconvertirlas en biólogas marinas de campo.
Hasta su fallecimiento en 2022 a los 90 años, Bonnelly sostuvo con firmeza que América Latina debía transitar de la mera exportación de materias primas a la generación de conocimiento propio.