Daniela Grandón: La científica de Peñablanca que estudia los enigmas del cosmos
Tiempo de lectura: 2 minutos Formada en Valparaíso y con experiencia científica internacional, la física y astrónoma chilena impulsa la investigación cosmológica en grandes proyectos espaciales mientras promueve activamente el liderazgo de mujeres en STEM.
Nacida y criada en Peñablanca, Daniela Grandón vivió una infancia marcada por la curiosidad y diversos intereses que iban desde la música y la filosofía hasta la observación de las nubes.
Aunque en un momento pensó dedicarse a la producción de sonido, el temprano descubrimiento de conceptos como la materia oscura a través de libros y documentales encendió su fascinación por los enigmas del cosmos. Inspirada por su profesora escolar de matemáticas y más tarde por charlas astronómicas locales, transformó esas inquietudes tempranas en la vocación científica que definiría su carrera.
Licenciada en Física por la Universidad de Valparaíso, doctora por la Universidad de Chile y actual académica del Instituto de Física y Astronomía de la Universidad de Valparaíso, la investigadora desarrolla su trabajo en cosmología.
Galardonada en 2022 con el reconocimiento internacional For Women in Science de UNESCO y L’Oréal, Grandón vincula actualmente métodos estadísticos y programación avanzada para descifrar fenómenos astronómicos fundamentales.
Enigmas entre teoría y datos observacionales
Su foco de estudio se concentra en comprender las diferencias fundamentales entre materia oscura y energía oscura, dos conceptos clave que no representan lo mismo en los modelos del universo. Mientras la materia oscura interactúa de forma gravitacional agrupando masa, la energía oscura conforma cerca del 70% del cosmos y actúa como un mecanismo que impulsa la expansión acelerada del espacio.
«La energía oscura cubre un 70% de la energía en el universo y conduce a que este se expanda de forma acelerada. La materia oscura, en vez de empujar para que las cosas se expandan, atrae porque interactúa gravitacionalmente. Son cosas que no sabemos qué son; oscura se refiere a esa ignorancia de su naturaleza y son los grandes enigmas de la física moderna», explicó la física y académica.
Para abordar estas interrogantes, Grandón participa en consorcios internacionales de gran escala como el Observatorio Vera C. Rubin en Chile y el satélite Euclid de la Agencia Espacial Europea, desarrollando códigos computacionales para procesar los datos de estos instrumentos.
Representación femenina
El acercamiento de la investigadora a la física transitó por dudas y referentes locales, desde su profesora escolar de matemáticas hasta las charlas públicas dictadas por el astrónomo Nikolaus Vogt. Frente a las brechas y asimetrías de género que conoció en su etapa universitaria, la científica destacó el valor social de comunicar el quehacer académico en las aulas escolares.
«Como científicas tenemos la misión de acercar estos conocimientos a todas las personas y visibilizar el rol de las mujeres. No busco ser inspiración de nuevas niñas, pero sí mostrarles que se puede y que hay muchos caminos alternativos para ser cosmólogas o físicas. Trabajando en una universidad pública, es necesario retribuirle a la sociedad este conocimiento», señaló la investigadora.
Al recordar su postulación al premio de UNESCO y L’Oréal, la académica reconoció las inseguridades iniciales y envió un mensaje a las nuevas generaciones que buscan ingresar al ámbito STEM.
«Confíen en lo que están construyendo, no se echen abajo ni se corten las alas ustedes mismas antes de tiempo. El trabajo al final del día va a traer sus frutos. No dejen que nadie les diga que no pueden; si les gusta la física, luchen por eso», enfatizó Grandón.