Estudio vincula consumo de alimentos ultraprocesados con mayor grasa en los músculos
Tiempo de lectura: 2 minutos Investigadores de la Universidad de California descubrieron que una dieta rica en productos industriales provoca una mayor acumulación de grasa intramuscular, independientemente de la actividad física o las calorías consumidas.
Una dieta alta en alimentos ultraprocesados no solo afecta el peso, sino también la salud muscular. Así lo concluye un estudio publicado en la revista Radiological Society of North America, que advierte que este tipo de alimentación se asocia a una mayor acumulación de grasa en los músculos del muslo.
La investigación, liderada por la Universidad de California, señala que este efecto se produce independientemente de factores como la ingesta calórica total, el nivel de actividad física o las características sociodemográficas de las personas.
«En las últimas décadas, en paralelo al aumento de la prevalencia de la obesidad y la osteoartritis de rodilla, el uso de ingredientes naturales en nuestras dietas ha disminuido de forma constante y ha sido sustituido por alimentos y bebidas procesados industrialmente, con sabores artificiales, colorantes y alterados químicamente, que se clasifican como alimentos ultraprocesados«, advierte Zehra Akkaya, autora principal del estudio.
Más grasa en los músculos y mayor riesgo
El estudio analizó a 615 personas con sobrepeso, con una edad promedio de 60 años, quienes aún no presentaban osteoartritis de rodilla. A través de imágenes de resonancia magnética, los investigadores observaron que quienes consumían más ultraprocesados presentaban mayor grasa intramuscular en los muslos.
Este tipo de acumulación implica una degeneración del músculo, donde las fibras musculares son progresivamente reemplazadas por grasa, lo que podría afectar la función muscular y aumentar el riesgo de enfermedades articulares.
Qué alimentos entran en esta categoría
Los alimentos ultraprocesados incluyen productos como cereales de desayuno, bebidas azucaradas, snacks envasados, comidas listas, embutidos, bollería industrial y pizzas congeladas, entre otros.
Estos productos suelen contener combinaciones de azúcar, grasas, sal y aditivos que los hacen altamente atractivos y difíciles de dejar, lo que favorece su consumo frecuente.
La importancia de la calidad de la dieta
Los resultados refuerzan la idea de que no solo importa cuánto se come, sino también qué tipo de alimentos se consumen.
«Los hallazgos de esta investigación enfatizan que la calidad de la dieta merece una mayor atención, y los regímenes de pérdida de peso deberían tener en cuenta la calidad de la dieta más allá de la restricción calórica y el ejercicio», concluye Akkaya.