En vivo 🟠 SEÑAL ONLINE

Anillos de crecimiento: el registro vivo de los árboles sobrevivientes a la megasequía

Anillos de crecimiento: el registro vivo de los árboles sobrevivientes a la megasequía

  -

Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación liderada por la Universidad de O’Higgins estudiará la respuesta de árboles de bosques mediterráneos chilenos a las condiciones de sequía extrema.

Comparte:

Los anillos que pueden verse en el tronco de un árbol cuando se corta de forma longitudinal no sólo sirven para calcular su edad. También permitirían entender cómo es que algunas especies han logrado sobrevivir a condiciones extremas.

Así lo propone un proyecto en el que participa el laboratorio DendroEcoLab del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales, el ICA3, de la Universidad de O’Higgins; la Universidad de Stirling de Escocia, y que contará con el financiamiento de la Royal Society de Edinburgh.

Los bosques mediterráneos de Chile central llevan más de una década y media bajo estrés hídrico a raíz de una megasequía que partió el 2010 y que cuenta además en 2019 y 2021 eventos de sequía extrema, pero cuya supervivencia alberga un registro vivo de los efectos acumulados en uno de los períodos más severos en Chile Central. Ese registro se puede estudiar en los anillos.

Cambio de estado

La iniciativa, titulada «Tree growth resilience to an extreme drought event in Chile: is a change of state approaching?«, es liderada por la investigadora Sarah Greenwood, de la Universidad de Stirling, y cuenta como colaborador con el académico del ICA3, Alejandro Venegas-González.

«El crecimiento de los árboles registrado en sus anillos nos permite reconstruir cómo han respondido los bosques de Chile central a las condiciones climáticas de las últimas décadas», explica Alejandro Venegas-González. A partir de esos registros, el equipo evalúa si los árboles mantuvieron su crecimiento durante la sequía, cuánto lograron recuperarse y si hoy presentan una recuperación comparable a las condiciones previas al evento.

Ese análisis, realizado por especie y según las condiciones de cada bosque, apunta a una pregunta de fondo: si los ecosistemas se están estabilizando o si muestran los primeros signos de una transformación difícil de revertir. Un cambio de estado.

«El objetivo clave es detectar si los ecosistemas se están estabilizando o si muestran señales tempranas de un cambio irreversible hacia formaciones menos boscosas y más del tipo matorral», señala el investigador. «Identificar señales tempranas de este proceso es fundamental para anticiparnos a cambios que podrían ser difíciles de revertir», añade.

Futuro de los ecosistemas

No se trata de sólo medir y explicar el daño, además el trabajo busca anticipar el futuro de estos ecosistemas y aportar evidencia útil para su conservación. Los resultados permitirán identificar las especies o poblaciones más vulnerables y orientar acciones en zonas donde la comunidad científica ya ha observado mortalidad de árboles y pérdida de cobertura forestal.

El aporte de la Universidad de O’Higgins es clave en cuanto al conocimiento de los bosques mediterráneos del país; la experiencia de trabajo en terreno y la capacidades para el análisis dendroecológico. La Universidad de Stirling, por su parte, aporta conocimiento en el estudio de la respuesta de los bosques frente a sequías extremas.

«Nuestro objetivo no es definir directamente políticas públicas, sino generar conocimiento científico que pueda ser utilizado por quienes toman decisiones«, puntualiza el académico chileno. Ya que contar con evidencia sobre la resiliencia de los bosques puede ayudar a priorizar acciones de conservación, focalizar esfuerzos en las poblaciones más vulnerables y diseñar estrategias de manejo adecuadas para un escenario de cambio climático.


Te puede interesar