Estudio advierte sobre desprotección de los ecosistemas de suelo
Tiempo de lectura: 2 minutos Tres de cada cuatro ambientes clave para los microorganismos del suelo están desprotegidos lo cual resulta preocupante ya que sus recursos genéticos cumplen funciones fundamentales para los ecosistemas.
El primer atlas mundial de microroganismos de suelo es el resultado de una investigación de la cual participó el académico de la Universidad Mayor, Dr. Fernando Alfaro, y que da cuenta de las brechas en la protección de los microorganismos que habitan los ecosistemas bajo nuestros pies y cuya importancia es vital para el ciclo de nutrientes, la productividad primaria y la regulación hídrica.
El atlas, publicado en la revista Nature Sustainability, identificó zonas que concentran una gran riqueza y singularidad genética, aunque advirtió que de esas áreas, que apenas representan el 5,5% de la superficie del planeta, menos del 25% está inserta en áreas protegidas lo cual le plantea nuevas necesidades a las estrategias de conservación.
Durante años, las estrategias de conservación de la biodiversidad se han enfocado principalmente en las especies y ecosistemas visibles, dejando en segundo plano la enorme diversidad que existe en el suelo. Este primer atlas viene a remediar en parte esa inconsistencia.
Para construirlo, los científicos analizaron 1.609 metagenomas de suelo provenientes de distintos ambientes del planeta. Así, el análisis permitió identificar que las regiones tropicales concentran recursos genéticos microbianos ricos y singulares, mientras que las zonas áridas, como el desierto de Atacama, emergen como hotspots cruciales para perfiles enzimáticos y se encuentran altamente expuestas.
Protección desigual
«Existen muchos vacíos en términos de conservación y protección del patrimonio genético asociado a los microorganismos del suelo. En Chile, por ejemplo, existen muchos grupos de organismos altamente especializados, que no se encuentran protegidos o no están dentro de parques nacionales», explica el Dr. Fernando Alfaro, además director del Centro GEMA de la Universidad Mayor.
Esto porque las áreas que combinan una alta riqueza y disimilitud genética son muy poco frecuentes y apenas cubren el 5,5% de la superficie terrestre. Y el problema es que menos del 25% de estos puntos críticos de recursos genéticos microbianos del suelo se encuentran dentro de áreas protegidas.
Diversidad vs funciones de los microorganismos
Otro de las revelaciones que acarreó el estudio, es que los perfiles genéticos del suelo están desacoplados de la diversidad de especies, tanto de bacterias como de hongos. Esto significa que, contar las especies de microorganismos no es lo mismo que medir las funciones que cumplen. En ese escenario, el atlas sirve como base para integrar los recursos genéticos del suelo en los objetivos globales de biodiversidad y en la planificación de futuras áreas protegidas.
Tal como lo asegura el profesor Alfaro, “en la medida en que tengamos un inventario detallado de los organismos que están en los suelos, qué hacen y en qué ambientes tenemos mayor diversidad, nos va a permitir elaborar un mapa de riesgos y, de esta manera, prever los impactos que podrían tener distintos factores del cambio global”.
Luego de este paso, el académico proyecta que uno de los objetivos del centro GEMA, de aquí a 2030, es construir un atlas de las comunidades microbianas de los suelos de Chile, que permita cuantificar sus variaciones en espacio y tiempo.