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Estudio etnográfico en isla Navarino analiza cómo niños y niñas se relacionan con su entorno natural

Estudio etnográfico en isla Navarino analiza cómo niños y niñas se relacionan con su entorno natural

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Tiempo de lectura: 2 minutos A través de mapas y recorridos sensoriales, una investigación del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) descubrió cómo escolares de la isla Navarino experimentan y comprenden su entorno natural.

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Un equipo científico profundizó en las formas en que niñas y niños de Puerto Williams interactúan con el territorio y su ecosistema. La investigación, liderada por el Dr. Benjamín Pujadas en el marco de su trabajo doctoral —junto a la Dra. Andrea Valdivia y el Dr. Tomás Ibarra—, se desarrolló en colaboración con el Liceo Donald McIntyre Griffiths, involucrando a estudiantes de quinto a octavo básico.

Los resultados, publicados en una revista científica internacional, demostraron que la infancia no solo posee un conocimiento acabado de su entorno, sino que experimenta los paisajes desde una riqueza sensorial que suele pasar desapercibida para los adultos.

Para acceder a estas vivencias, el equipo del CHIC implementó talleres extracurriculares basados en dos técnicas: mapas sensoriales y recorridos vivenciales. En la primera de ellas, las y los estudiantes plasmaron sobre planos comunales la presencia de flora y fauna nativa, sumando íconos y emoticones que reflejaban emociones, olores, sonidos y texturas.

Mapas sensoriales

Este ejercicio permitió identificar epicentros sensoriales en la zona, entre los que destacaron el humedal Huairavo y el parque Ukika, caracterizados por el sonido del río y la espesura del bosque como espacios predilectos de reconexión natural. En contraste, los escolares también evidenciaron zonas urbanas marcadas por la ausencia de estímulos atractivos, así como puntos afectados por microbasurales, atribuyendo esta contaminación a conductas de la población adulta.

«Para investigar y comprender cómo las niñas y niños perciben los lugares, cómo y qué huelen, observan y escuchan, etc., fue importante construir estos mapas sensoriales y recorridos. Al desarrollarlos, nos encontramos con una riqueza sensorial, con experiencias y saberes bien interesantes que son importantes de conocer para las personas adultas y la comunidad científica», explicó Pujadas.

Mapas sensoriales

Mapas sensoriales

Otra escala para explorar la isla Navarino

El estudio también contempló salidas a terreno mediante talleres de Historia Local, el programa Omora y navegación en el canal Beagle. Estas rutas invitaron a los propios estudiantes a guiar a los investigadores.

Un caso representativo ocurrió en el parque Ukika durante la búsqueda de frutos silvestres: mientras los adultos creían finalizada la temporada de calafates al mirar las copas, una alumna advirtió que las ramas bajas estaban repletas, pues los frutos altos habían sido consumidos por vacas o transeúntes adultos. Este hallazgo evidenció cómo la estatura y la atención corporal redefinen la relación con el bosque.

Asimismo, las expediciones marinas por el canal de Beagle dieron a conocer que los estudiantes poseen perspectivas diferentes sobre los paisajes de la ciudad.

Los autores recalcan que este enfoque abre una puerta para relevar elementos invisibilizados, como la flora no vascular, los insectos y la memoria viva del pueblo yagán. Los especialistas concluyen que la conservación biocultural del extremo sur requiere, necesariamente, validar la mirada y la voz activa de las nuevas generaciones.


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