Mary Putnam Jacobi: La médica que usó la ciencia para derribar los mitos sobre la menstruación
Tiempo de lectura: 2 minutos Mary Putnam Jacobi no solo fue la primera mujer en obtener un título de farmacia en EE.UU. y en ingresar a la Universidad de París; fue la científica que, con datos en mano, desmintió las teorías que aseguraban que el esfuerzo intelectual volvía estériles a las mujeres.
En el siglo XIX, la medicina no solo luchaba contra bacterias y virus, sino también contra prejuicios arraigados. Uno de ellos sostenía que las mujeres eran biológicamente incapaces de cursar estudios superiores porque el esfuerzo mental desviaba la energía necesaria para la menstruación, provocando histeria e infertilidad.
Fue Mary Putnam Jacobi (1842-1906), una médica pionera y defensora del rigor experimental, quien se encargó de enterrar estos mitos utilizando la herramienta más poderosa: el método científico.
Nacida en Londres y criada en Nueva York, Jacobi creció en un entorno intelectual privilegiado. Sin embargo, su decisión de estudiar medicina fue vista con escepticismo incluso por su padre, quien temía que la profesión la volviera «dura, tenax e inflexible». Ignorando las advertencias, Mary se convirtió en la primera mujer graduada del New York College of Pharmacy y, tras años de persistencia, logró ser la primera estudiante admitida en la prestigiosa École de Médecine de la Universidad de París.
Una carrera de primeras veces y rigor científico
A su regreso a Estados Unidos en 1871, Jacobi se encontró con un panorama médico dominado por hombres que utilizaban argumentos biológicos para limitar los derechos de las mujeres. El detonante de su mayor investigación fue el libro Sex in Education (1873) del Dr. Edward Clarke, un profesor de Harvard que afirmaba que las niñas no debían estudiar más de cuatro horas al día para no involucionar físicamente.
Jacobi, convencida de que las cosas desconocidas necesitan que la ciencia las dé a conocer, decidió responder. En 1876, se presentó de forma anónima al prestigioso Premio Boylston de la Universidad de Harvard. Su ensayo, titulado «La cuestión del descanso durante la menstruación«, fue una pieza revolucionaria de investigación clínica.
A diferencia de sus colegas varones, que se basaban en anécdotas, Jacobi distribuyó más de mil encuestas para recolectar datos reales sobre la salud de mujeres de diversos estratos sociales. Complementó esto con pruebas de laboratorio, análisis de pulso mediante esfigmógrafos y monitoreo de temperatura, demostrando que no existía ninguna base fisiológica que impidiera a las mujeres realizar trabajo intelectual o físico durante su ciclo menstrual.
Un legado para la medicina moderna
Mary Putnam Jacobi ganó el Premio Boylston, convirtiéndose en la primera mujer en lograrlo. Su estudio no solo desmanteló la pseudociencia de la época, sino que también sentó las bases para la planificación familiar al observar cómo la temperatura corporal variaba durante la ovulación.
Jacobi también lideró la Asociación para el Avance de la Educación Médica de las Mujeres y fue clave en la recaudación de fondos para que la Escuela de Medicina Johns Hopkins fuera mixta desde su apertura en 1893. Su compromiso con la ciencia fue tal que, en sus últimos días, afectada por un tumor cerebral, documentó meticulosamente sus propios síntomas en un artículo titulado «Descripción de los primeros síntomas del tumor meníngeo que comprime el cerebelo», el cual fue publicado póstumamente.