Históricos conjuntos CORVI actúan como escudos climáticos y reducen hasta en 8 °C la temperatura
Tiempo de lectura: 2 minutos Una investigación de la Universidad San Sebastián descubrió que estos emblemáticos barrios conservan extensas superficies de suelo permeable y vegetación, transformándose en una infraestructura natural para mitigar las olas de calor.
Mientras el Gran Santiago enfrenta una creciente densificación y el progresivo sellado de sus suelos por el asfalto, los conjuntos residenciales edificados entre las décadas de 1950 y 1970 por la antigua Corporación de la Vivienda (CORVI) ofrecen una ventaja climática.
Un estudio liderado por Rodrigo Gertosio, académico e investigador de la Escuela de Arquitectura de la Universidad San Sebastián (USS), analizó diez de estos barrios capitalinos mediante un cruce de imágenes satelitales, botánica e ingeniería ambiental.
Al comparar el interior de los conjuntos de bloques aislados con sus áreas circundantes altamente pavimentadas, siete de los diez casos analizados registraron diferencias térmicas iguales o superiores a 4 °C.
Hasta 8,4 °C menos: el efecto amortiguador del calor urbano
El contraste más extremo se detectó en la Villa Los Presidentes, en Ñuñoa: un sector interior entre edificios registró 31,2 °C, mientras que un punto exterior situado a solo 255 metros alcanzó 39,6 °C, marcando una diferencia de 8,4 °C. Situaciones similares se evidenciaron en Villa Santa Carolina (Macul), con un descenso de 7,4 °C, y en Villa San Cristóbal (Recoleta), con 6,3 °C.
«Lo interesante es que una decisión que originalmente respondía a condiciones económicas y funcionales terminó dejando enormes bancos de suelo permeable dentro de la ciudad. Hoy ese suelo está disponible para incrementar vegetación, infiltrar aguas lluvia y reforzar la continuidad ecológica«, explica Gertosio.
Al priorizar el presupuesto en la edificación, el modelo CORVI prescindió de grandes pavimentaciones, dejando un legado ambiental clave seis décadas después.
Suelo permeable: estrategia ante el cambio climático
La investigación constató que esta planificación resguarda dimensiones notables de terreno natural. Solo al sumar tres sectores analizados en Ñuñoa (Villa Canadá, Villa Los Presidentes y Villa Frei) se identificaron casi 30 hectáreas de suelo permeable, equivalentes al 57 % del área observada. El fenómeno se repite en la periferia: Villa México (Cerrillos) conserva un 68,5 % y Villa José Joaquín Bello (San Joaquín) alcanza un notable 88,1 %.
Estas características permiten mitigar inundaciones urbanas durante lluvias intensas y proyectar corredores biológicos que conectan los bloques habitacionales directamente con grandes avenidas. En muchos casos, como en la Villa Frei, este paisaje fue consolidado por los propios vecinos a través de históricas jornadas comunitarias como la «Operación Áreas Verdes» de 1971, cuyos árboles hoy superan los 15 metros de altura.
Ante la amenaza actual de pavimentar estos espacios para estacionamientos o ampliaciones, el investigador hace un llamado a protegerlos e integrarlos a la política pública: «Antes de pensar en crear toda nuestra infraestructura verde desde cero, deberíamos identificar y proteger la que ya existe«, concluye el especialista de la USS.