Hormonas sexuales serían factor clave en que mujeres sientan más dolor que hombres
Tiempo de lectura: 3 minutos La revista Science dedica en su último número un especial a la salud de la mujer, que tradicionalmente ha quedado en un segundo plano en las investigaciones médicas y, cuando ha sido protagonista, se han centrado en la reproducción.
A través de cinco artículos, cuatro de revisión y uno de análisis, la revista Science profundiza en la salud de la mujer cuyo papel ha sido tradicionalmente secundario como objeto de investigación y que, cuando ha sido lo contrario, se han centrado en la reproducción.
Los textos se aproximan de distinta forma al tema en cuestión, con el objetivo de subsanar las importantes lagunas existentes en materia de salud de la mujer, según señala la publicación, y sobre todo en materia de experimentación de dolor.
En el artículo de análisis, encabezado por la editora jefe de Science, Yevgenia Nusinovich, se señala que, «en general, cada vez está más claro que la salud de la mujer y las diferencias biológicas relacionadas con el sexo van mucho más allá de la reproducción y afectan a las personas a lo largo de toda su vida y en diferentes afecciones médicas».
Dolor crónico
Entre los artículos seleccionados, aparece uno encabezado por la Universidad de California en San Francisco, Estados Unidos, y que se centra en los mecanismos del dolor crónico específicos de cada sexo.
Desde hace décadas se sabe que las mujeres, especialmente las más jóvenes, se ven afectadas «de manera desproporcionada por trastornos dolorosos«, como el síndrome del intestino irritable, la endometriosis, las migrañas menstruales, la fibromialgia, la osteoartritis y el dolor neuropático, que merman la calidad de vida, escriben los autores.
La incorporación del sexo como variable biológica en 2016 ha comenzado a transformar este campo, revelando vías específicas de cada sexo que inician, amplifican y resuelven el dolor.
El artículo sintetiza los avances en el ámbito del dolor visceral y somático, destacando que «la estrecha relación» entre las fluctuaciones hormonales y los síntomas es una característica común a muchos tipos de dolor femenino.
Aunque un número cada vez mayor de investigaciones empiezan a desentrañar cómo interactúan las señales hormonales en el cuerpo de la mujer, siguen existiendo importantes lagunas entre la carga generalizada del dolor entre las mujeres y los esfuerzos científicos por comprenderlo y tratarlo.
Cromosomas determinantes
Otro de los artículos escogidos, también de la Universidad de California en San Francisco, recopila pruebas de que los cromosomas X e Y no solo determinan el sexo biológico, sino que también influyen en el riesgo de padecer enfermedades, incluido el cáncer, independientemente de las hormonas.
Durante mucho tiempo, las diferencias en materia de salud entre hombres y mujeres se han atribuido principalmente a las hormonas sexuales, como el estrógeno y la testosterona.
Sin embargo, el análisis muestra que los cromosomas X e Y contienen instrucciones genéticas que determinan cómo envejecen las células y cómo se defiende el organismo frente a las principales enfermedades, destacó Dan Theodorescu, investigador de la Universidad de Arizona, y uno de los firmantes del texto.
Menopausia
Una investigación sobre la menopausia, eje de otro de los artículos seleccionados, recuerda que históricamente ha estado infrafinanciada, a pesar de «su enorme impacto» en la mitad de la población y en casi el 40 % de la vida de una mujer.
Reducir la menopausia a simplemente el envejecimiento «es un flaco favor para las mujeres«, destacan los autores, liderados por la Fundación de Investigación Médica de Oklahoma (EE.UU).
Sistema inmune
En otro de los textos, el objetivo es el papel del sistema inmunitario para preparar el cuerpo ante el embarazo, que desencadena uno de los períodos de remodelación fisiológica más prolongados de la vida adulta.
El artículo explica que aunque tradicionalmente esos cambios se han atribuido en gran medida a las hormonas, nuevas investigaciones demuestran que el sistema inmunitario dirige activamente la remodelación, reprogramando los tejidos maternos de formas que pueden influir en la salud mucho más allá del embarazo.